José María Tejero se enfrenta a dos años de cárcel acusado de un delito de estafa

La finca ocupada por la gasolinera de Somorrostro es una de las que Tejero vendió a la empresa Canivell y Fernández. / MARIETA

El empresario será juzgado en diciembre en la Audiencia Provincial por vender dos fincas con cargas sin haberlo advertido previamente

C. DEL RÍO AVILÉS.

José María Tejero, máximo accionista del Real Avilés, se sentará el próximo 4 de diciembre en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial, en Oviedo, como presunto responsable de un delito de estafa. La Fiscalía del Principado pide para él dos años de cárcel, una multa de 2.400 euros y el pago de 418.633 euros a la empresa Canivell y Fernández, en concepto de responsabilidad civil, por el perjuicio económico causado.

Los hechos se remontan a 2011 cuando Canivell y Fernández S. L., empresa distribuidora de lubricante Repsol, adquirió dos fincas urbanas en Avilés gravadas con un derecho real de superficie a favor de la petrolera Shell España S. A., según sendas escrituras de 19 de noviembre de 1996. Una es la ubicada en Camino de Heros, al lado de una hamburguesería, y otra en la AS-237, en la zona conocida como Somorrostro y próxima a un centro comercial.

El gravamen de estas dos fincas llevaba aparejada una contraprestación económica, recogida en una modificación de la escritura original que se realizó tres años después. En este documento se decía que tal canon estaba constituido por una parte fija y una cantidad anual variable sobre cada litro de combustible y carburante que Shell España S. A. suministrara en cada una de estas dos estaciones de servicio equivalente a una peseta más el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Este pago se extinguirá, en ambos casos, en 2018. A su vez, Shell España S. A. cedió los derechos de superficie a Disa Península S. L.

La empresa Canivell y Fernández hace a Tejero responsable de haber dejado de ganar 418.633 euros

La empresa Canivell y Fernández, interesada por estas fincas, negoció la compra con José María Tejero, que actuó en nombre de la entidad Team Inmobiliario S. L. El contrato de compraventa se firmó el 30 de diciembre de 2011 y en el se señalaba que ambas propiedades estaban libres de cargas, sin ninguna hipoteca. Rezaba textualmente que «la entidad vendedora manifiesta que no se ha otorgado en documento público ni privado ninguna modificación de los derechos reales de superficies constituidos sobre las fincas descritas, que pudieran menoscabar la presente compraventa, salvo las reflejadas tras las descripciones de las fincas».

Según el escrito de acusación del Ministerio Público, José María Tejero, «con conocimiento de su falsedad y con el propósito de formalizar el contrato de forma más ventajosa para él», firmó y ocultó la existencia de una segunda modificación de la escritura, del 3 de diciembre de 2001, y la existencia de un préstamo hipotecario otorgado por el Banco Sabadell en julio de 2009, «escrituras que no figuraban inscritas en el Registro de la Propiedad». En esta escritura del 3 de diciembre de 2007 se redujo el canon a Shell España a 0,80 céntimos de peseta más IVA por litro de carburante y combustible vendido.

Además, en la escritura del préstamo hipotecario se estableció que estos cánones eran «garantía pignoraticia», es decir, que funcionarían como aval de la operación, de tal forma que los cobraría el Banco Sabadell. Y estos cánones (418.633 euros) son los que reclama la empresa Canivell y Fernández al ser desconocedora de esta hipoteca y considerarse engañada en la firma del contrato.

Estos hechos son, según la Fiscalía, un delito de estafa por los que solicita la pena ya enunciada, los dos años de prisión, la multa de 2.400 euros y las costas.

El fútbol, su 'negocio'

El Real Avilés es la empresa más conocida de José María Tejero, de la que es presidente de su consejo de administración, aunque desarrolla su actividad en otros campos como el inmobiliario. Su pista es difícil de seguir al utilizar sociedades de intermediación en las que no figura directamente su nombre para operaciones que, en su mayor parte, tienen un carácter especulativo.

Su gestión futbolística en el Real Avilés ha sido siempre puesta en entredicho por la masa social del club, que lo considera «perjudicial» para el reflotamiento y buena marcha del equipo. Las cuentas de la sociedad también son controvertidas, con un pasivo que se acerca a los 600.000 euros, de los que más de 400.000 son del Ayuntamiento por distintos conceptos, mientras que a la Seguridad Social se le adeuda una cantidad que ronda los 120.000 euros. Con Hacienda el débito es casi testimonial, poco más de 10.000 euros.

Tejero nunca ha ocultado que, si alguien pone dinero suficiente sobre la mesa, él vende el club, aunque no es su prioridad. Los últimos intentos, y parece que se va a uno por año, no han fructificado. Sus críticos consideran que tensa demasiado la cuerda y que, en realidad, solo quiere el club para «seguir especulando con él».

El 'culebrón' más reciente ha sido con IQ Finanzas, el consorcio mexicano que ha amagado con adquirir el equipo por dos millones de euros. La temporada anterior el interesado fue Amber Care (John Clarkson), y la precedente, Golplus.

Fotos

Vídeos