Joyas que atraen las miradas

El público disfruta de los coches expuestos en la plaza de Alfonso VI.
El público disfruta de los coches expuestos en la plaza de Alfonso VI.

La ciudad se llena de automóviles de otras épocas en la Concentración de Clásicos de Avilés

M. PICHEL AVILÉS.

Un Rolls Royce de los felices años 20. Un Ferrari Testarrosa, ejemplo de la tradición deportiva italiana. Un inmenso Cadillac, interpretación del lujo estadounidense. Joyas sobre ruedas que ejercen un poder hipnótico sobre aficionados y legos del mundo de las cuatro ruedas. Las calles y plazas más céntricas de la ciudad acogieron casi un centenar de vehículos de todos los tiempos, en la segunda Concentración de Clásicos de Avilés, organizada por la asociación VRS.

De Carlos Lobo a Álvarez Acebal, de Camposagrado a Alfonso VI, en La Cámara y en la plaza de España. Clásicos de fabricación española, británicos, norteamericanos, italianos, alemanes... Distribuidos por épocas. En Camposagrado, los más recientes (hasta el año 88), desde Renault Fuego a 18, BMW serie 3... En Carlos Lobo, los coches que motorizaron España, un buen puñado de 600 más apunto que cuando salieron de fábrica, pero también Seat 127, 128 Coupé, 124, 1430... Que llenaban la carreteras en los años 70. En Alfonso VI, un Mini 1.000 de Authi, Seat 850, Porsche ochenteros... También Mini, Seat Ritmo, unos cuantos Renault 12 en Álvarez Acebal. Un manojo de Seat 131 en La Cámara... Coches habituales hace no tanto en esas mismas calles hoy peatonales.

Ante el Ayuntamiento, protegidos por una cinta, auténticas maravillas. El mencionado Rolls de 1928 escoltado por Mercedes Pontón; por un Corvette Stingray, tan desmesurado que parecía salido casi de una película de dibujos animados; un Porsche 911, un Ferrari Testarrosa, blanco, no en el habitual rojo de los deportivos del 'cavallino rampante'... «Este es de los que salía en la serie de Corrupción en Miami», comentaba una señora.

Todos atrapaban miradas, posados, cuchicheos, admiración. Pero quizás no tantos como uno de los Cadillac que se situaba en el centro de la plaza. Un majestuoso Coupé de Ville, blanco, del año 60, propiedad de Manuel Castelo. Todo el mundo quería hacerse una foto al lado del imenso dos puertas, de casi seis metros de longitud, con sus espectaculares aletas traseras, cromados por doquier, tan identificable en las películas americanas. A su lado, otro Cadillac Fleetwood más moderno, y un Dodge 3700 GT, aquel coche fabricado por Barreiros en Villaverde que se convirtió en un icono de las carreteras españolas de los 60 y 70, y que parecía encogido ante sus lejanos parientes de Detroit.

La plaza de España se convirtió en un hervidero de gente admirando los clásicos, dando vida a las calles, a las terrazas. Todos los participantes irían a comer a la Serrana, preparándose para una excursión en dirección a La Peral. Para regresar, alrededor de las seis de la tarde a la plaza del Niemeyer. Allí se juntaron todos para el disfrute de todos los asistentes.

Temas

Avilés

Fotos

Vídeos