El jurado cree que Julio Pardo asesinó a su mujer «con alevosía y ensañamiento»

El confitero Julio Pardo, en la primera sesión del juicio celebrado la semana pasada.
El confitero Julio Pardo, en la primera sesión del juicio celebrado la semana pasada. / ÁLEX PIÑA

El confitero pasará un mínimo de 22 años y medio en la cárcel al no apreciar el veredicto ningún eximente ni atenuante

C. DEL RÍOAVILÉS.

El confitero Julio Pardo asesinó a su mujer Ascensión Amores con alevosía y ensañamiento, un crimen en el que concurrieron además las agravantes de parentesco y desprecio de género, según el veredicto del jurado popular leído ayer en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial. Sus nueve miembros, tras unas ocho horas de reflexión, consideraron por unanimidad que había habido alevosía y ensañamiento y, por amplia mayoría, agravante de parentesco y desprecio de género. No apreciaron ningún atenuante. Ni la actuación bajo los efectos del alcohol y las drogas que solicitaba su defensa ni el trastorno mixto de la personalidad diagnosticado después de los hechos.

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Conforme a este veredicto, el tribunal determinará ahora en la sentencia la pena que debe imponerse a Pardo. Como mínimo se pasará veintidós años y medio en la cárcel, aunque las acusaciones solicitaron veinticinco años, diez más de libertad vigilada y el pago de indemnizaciones por valor 450.000 euros a los padres y cinco hermanos de la víctima. Esa horquilla de años dependerá de si el magistrado-presidente Javier Rodríguez Santocildes incorpora los agravantes de parentesco y desprecio de género votados por mayoría.

Julio Pardo mató a su mujer Ascensión Amores 'Susi' la madrugada del 26 de enero de 2016 en el domicilio conyugal. Le propinó «más de treinta golpes» con una llave inglesa mientras la mujer dormía o yacía en la cama bajo los efectos de un tranquilizante. La familia de ella alertó el miércoles 27 de que no respondía a las llamadas y de que la confitería La Duquesita que ambos regentaban desde 2012 no había abierto. Bomberos y Policía Nacional tiraron la puerta abajo y entraron en la vivienda alrededor de la una de la tarde. Allí descubrieron el cadáver de Amores tendido en el suelo de una habitación matrimonial llena de sangre. Pardo se encontraba también tirado en el suelo, pero en el de la salita, bajo los efectos de la ingesta masiva de alcohol y pastilla. Según los agentes que declararon en el juicio, no era capaz de hablar.

La familia, «satisfecha con un veredicto que ha hecho justicia», según la abogada María Martín

Julio Pardo aseguró a preguntas de su abogado, las únicas que respondió en el juicio, no recordar nada de lo que había pasado. Testificó que habían salido a cenar el lunes a un restaurante del centro de Avilés y que, al llegar a casa a eso de las once, se habían tomado un cubata. El análisis de los jugos gástricos de la mujer demostró que no había bebido ron. Ahí se acababan los recuerdos porque, siempre según su declaración, él había seguido bebiendo e ingiriendo pastillas con el ánimo de suicidarse.

Alrededor de las cuatro de la mañana, Pardo cogió una llave inglesa de once centímetros y asestó «más de treinta golpes» en la cara a Amores. El vecino del piso de abajo, que dormía también bajo los efectos de un tranquilizante, declaró que lo despertó un «grito desaforado» que repitió por dos veces: «¡Julio, ¿por qué me haces esto?». A él no le escuchó decir nada y estimó la duración de los ruidos («gritos y sollozos») en unos diez o quince minutos.

El martes, día de descanso semanal en el negocio, nadie echó en falta a la pareja, pero el miércoles la familia de ella dio la voz de alarma. La puerta estaba bloqueada por dentro y hubo que llamar a los bomberos para que la tiraran abajo. El resto es conocido.

María Martín, abogada de la acusación particular, expresó tanto su satisfacción como la de la familia de Ascensión Amores y confió en que caigan sobre Julio Pardo veinticinco años de cárcel. «Es un veredicto que ha hecho justicia. Que el jurado por unanimidad lo haya considerado un asesinato con alevosía y ensañamiento es un dato relevante», afirmó.

María Pérez, representante de Abogadas para la Igualdad, que ejerció la acusación popular, mostró su «satisfacción» por un veredicto «minuciosamente fundamentado» y confirmó la intención de la asociación de personarse en todos los asesinatos por violencia de género para «luchar y asegurarnos de que, desde los tribunales, se van a aplicar todos los medios adecuados contra esta lacra». Advirtió, no obstante, de que la justicia no es reparadora «porque nada nos devolverá a Ascensión». Asimismo, quiso felicitar a la Fiscalía por su labor «intachable».

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