Mil kilómetros contra el cáncer

Alberto saldrá de la playa de La Malagueta, en la imagen, y llegará a la de Candás. / LVA

Natural de Logrezana, partirá hoy de La Malagueta, dos años y medio después del fallecimiento de su madre por la enfermedadAlberto Suárez caminará entre Málaga y Candás y recaudará fondos para la AECC

M. PICHEL AVILÉS.

Alberto Suárez trabajaba en Holanda cuando recibió una llamada de su padre en la que le comunicaba el fallecimiento de su madre por culpa del cáncer. Hoy, 12 de julio se cumplirán dos años y medio de aquella triste noticia, la fecha escogida por él, residente en Málaga, pero natural de Logrezana, para empezar a caminar desde la playa de La Malagueta hasta la de Candás con una doble finalidad, recaudar dinero en la lucha contra la enfermedad para la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), pero también como una forma de encontrarse a sí mismo, conectar con su pasado, con su tierra natal, a la que no vuelve desde entonces. «Lo necesito para salir del pozo en el que estaba sumido. Será beneficioso para mí, pero también para más gente gracias a lo que recaude», explica sobre su propósito de atravesar la península de punta a punta, y a pie.

Su madre, Mercedes García, había sido hasta su jubilación, maestra en el colegio Apolinar García Hevia, donde ejerció junto a su marido, también docente, Jesús Suárez. A su muerte, Alberto se trasladó de Holanda a Málaga, para estar un poco más cerca de su padre. Hace un año él, periodista de formación, dejó su puesto laboral. «Estaba sumido en el desánimo. Mis amigos me llamaban para quedar, y les decía que no, hasta que hay un momento en el que se cansan. En el trabajo rendía, pero lo hacía desmotivado. Fui al psicólogo, y me explicó que no había sabido llevar el duelo», relata.

Su padre seguía en Candás, su hermano en Budapest, en donde reside. «Me fui quedando un poco apartado, y hace un mes noté que estaba tocando fondo», desvela sobre el día en que todo comenzó: «Tenía que salir con un nuevo impulso. Me animé a caminar. Fui hasta el extremo este de Málaga, pero al regresar a casa me agobiaba, así que salí a andar hasta el extremo oeste. En total ese día recorrí 34 kilómetros, y me sentí pletórico».

«Me fui quedando un poco apartado, y hace un mes noté que estaba tocando fondo» Su iniciativa, 'Uniendo mares contra el cáncer', se podrá seguir a través de las redes sociales

Al día siguiente, pese a estar agotado, volvió. Notó cómo su mente se «despejaba», y empezó a pensar en «el miedo a volver a casa», en darle la vuelta superando lo que hasta ese momento le había parecido una barrera. Lo afrontó como un desafío. «¿Por qué no recaudar a la vez fondos para la lucha contra el cáncer?», se preguntó. Así, contactó con la Asociación y se propuso el reto de caminar desde Málaga hasta Asturias, a Candás, alrededor de mil kilómetros a pie, atravesando España en pleno verano.

El primer itinerario que diseñó suponía una distancia a recorrer de 946 kilómetros, y de ahí, a diez euros por kilómetro, salió la cantidad de dinero que se propuso recaudar, 9.460. Era la ruta más corta, pero no la más recomendable, así que la descartó y rediseñó para no enfrentarse a tramos «en los que no había ninguna población en sesenta kilómetros». «Decidí seguir el camino mozárabe a Santiago, hasta Mérida, y de ahí, la Vía de la plata hacia el Norte», por lo que la distancia superará finalmente los mil kilómetros que emprenderá mochila en ristre, una fórmula con la que ya ha recorrido Sudamérica, o Asia.

«No pienso más allá del primer día en que dormiré en Almogía, no me marco una fecha de llegada», matiza Alberto. Podría superar los 50 días en los meses de mayor calor, pero como él mismo dice, «yo no escogí el momento, el momento me escogió a mí». Hasta ahora, ha recibido todo tipo de apoyos, recogidos en sus cuentas de Twitter y Facebook, con la etiqueta #UniendoMaresContraElCáncer, en las que ofrecerá un diario de su caminata, en busca de su Ítaca. «He vuelto a hablar con amigos con los que perdí el contacto hace veinte años, con excompañeros de trabajo que están por todo el mundo, con gente que no conocía y me ha transmitido sus experiencias con la enfermedad», relata sobre la cuenta atrás e iniciar un periplo en el que se sabe acompañado: «Mi madre estará presente en cada paso».

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