Los ladridos y la falta de control son las principales causas de las denuncias a dueños de perros

Un propietario de un perro recoge sus excrementos tras sacarlo a pasear por una zona verde.
Un propietario de un perro recoge sus excrementos tras sacarlo a pasear por una zona verde. / ROMÁN

La Policía Local ha realizado en lo que va de año 115 intervenciones, de las que 39 finalizaron con la apertura de un expediente sancionador

ALBERTO SANTOS AVILÉS.

El vecindario denuncia, pero su queja no acaba necesariamente en sanción por parte de la Policía Local. La convivencia entre personas y perros siempre es difícil en las ciudades, aunque lo es aún más entre dueños de canes y sus vecinos, o simplemente con un peatón o usuario de un parque en el que suelen concentrarse las mascotas en su tiempo de esparcimiento. Avilés no escapa a la controversia, y solo en lo que va de año 2017 ya se han registrado 115 intervenciones policiales.

La mayoría de las actuaciones que se realizan están motivadas por molestias causadas por perros y animales de compañía a los vecinos de su entorno. Los ruidos, en concreto los de los ladridos de los perros, y la falta de control de los propietarios de sus mascotas, son el principal motivo de denuncia, aunque el denunciante no siempre tiene la razón, y en muchos casos todo queda en una simple queja porque no se incumple la normativa vigente.

LAS CIFRAS

115
Intervenciones de la Policía Local relacionadas con perros en 2017.
39
De las intervenciones finalizaron con denuncia.
2
Denuncias a dos vecinos por no recoger los excrementos.
65
Dueños con licencia para tener perros potencialmente peligrosos.

De las 115 intervenciones policiales al respecto en lo que va de año, 39 de ellas finalizaron con denuncia por vulneración de la normativa vigente. Según datos facilitados por el Ayuntamiento, «un alto porcentaje de las mismas están relacionadas con la falta de licencia por tenencia de perros potencialmente peligrosos, o por llevar estos por la vía pública sin correa (inextensible de longitud máxima de dos metros), o sin bozal». En menos ocasiones la denuncia se origina por la falta de un seguro de responsabilidad civil, cuya contratación es obligatoria para los propietarios de este tipo de animales.

El gobierno local recuerda que «se lleva a cabo una intensa labor de vigilancia policial sobre la recogida de excrementos. Este control no arroja un elevado número de denuncias, debido a que la propia presencia policial evita que este tipo de infracciones lleguen a cometerse». No obstante, desde la Policía Local se ha constatado «que estas faltas se multiplican sin la presencia de los agentes, por lo que sigue siendo necesaria una labor educativa dirigida a los propietarios de los animales en este sentido».

Uno de los motivos de denuncia por parte de los ciudadanos suele ser la actitud poco cívica de los dueños de perros que obvian la obligatoriedad de recoger los excrementos de sus mascotas en la vía pública. Casi a diario se producen quejas, no solo en parques, donde algunas mascotas campan a sus anchas sin ningún tipo de control, sino también en pleno centro de la ciudad. Las aceras se llenan de excrementos de perros sin recoger y la consecuencia para sus dueños no suele pasar del reproche de algún peatón.

La Policía Local también intenta controlar este incumplimiento de la normativa, pero con escasos resultados positivos por el momento. En lo que va de año 2017 tan solo se formularon dos denuncias a dos vecinos de la ciudad por no recoger los excrementos de sus animales. Ambas tuvieron lugar el pasado mes de junio, en el parque de La Magdalena y en el de Valgranda.

La instrucción de esos procedimientos sancionadores está todavía en trámite, por lo que no se puede concretar aún el importe de cada una de las dos multas. No obstante, si no concurre ningún elemento agravante (por reincidencia o por otro tipo de circunstancia especial), el importe de este tipo de multas suele ser de 60 euros. Suficiente para que los dueños se lo piensen dos veces a la hora de dejar los excrementos de su mascota esparcidos por parques y calles de la ciudad, aunque claramente insuficiente en cuanto al número de expedientes sancionadores abiertos, ya que se producen muchas más denuncias a diario. El problema para los agentes es poder acudir a la zona y pillar 'in fraganti' a los responsables de la infracción.

La mayor parte de los expedientes sancionadores abiertos por la Policía Local a dueños de perros en lo que va de año está relacionada con la falta de licencia para la tenencia de perros potencialmente peligrosos. En este sentido, tal y como publicó este periódico a principios de 2017, cada vez más avilesinos (en concreto, 65) han solicitado o cuentan con licencia para la posesión de un perro de raza potencialmente peligrosa, un número que multiplica por cuatro al de hace diez años. Son datos ofrecidos por el Ayuntamiento, la autoridad encargada de conceder la licencia, en cuyos registros no consta sin embargo el número exacto de animales que tiene cada uno de ellos.

Razas peligrosas

Tener un perro de las razas Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu y Akita Inu exige unos requisitos. La solicitud de licencia debe ir acompañada de la documentación del animal, el certificado de microchip del veterinario, un seguro de responsabilidad civil de 120.000 euros de cobertura mínima, un certificado de antecedentes penales del dueño y un certificado médico físico y psicológico. Además, hay que ser mayor de edad, estar empadronado en Avilés y abonar una tasa de siete euros. Una vez que se comprueba la veracidad de todos los documentos, el Ayuntamiento autoriza la posesión a través de un decreto. La licencia se expide por un periodo de cinco años.

En 2003 solo dieciséis personas contaban con permiso para este tipo de animales. Un número que se mantuvo estable, incluso a la baja, hasta 2006. Fue en este año cuando, con excepción de 2011, comenzó un progresivo aumento que ha llevado a multiplicar por cuatro el número de propietarios.

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