«El uso de la lengua vernácula es más fácil en el circuito musical tradicional»

Guadi Galego actúa hoy en el Centro Niemeyer. / LVA
Guadi Galego actúa hoy en el Centro Niemeyer. / LVA

Regresa a Avilés con una propuesta muy diferente a la de su última visita, cuando actuó con Tejedor. Ahora sus letras gallegas combinan con el pop Guadi Galego Música y compositora

C. DEL RÍO AVILÉS.

La compositora gallega Guadi Galego confiesa que le hace «muchísima ilusión» actuar hoy en Avilés, curiosamente una «asignatura pendiente» en su última gira. La artista que sorprendió en 2014 con su disco 'Luas de Outubre e Agosto', con temas de los que enseguida se apropiaron sus vecinos, presentará en la Sala Club de Centro Niemeyer el sonido de la música pop con letra gallega. El concierto comienza a las 21 horas y la entrada cuesta diez euros.

-¿Quién es Guadi Galego?

-Soy una cantante, música y compositora que viene de la música tradicional y que ahora estoy totalmente inmersa en la música de autora con un universo más global. Más próxima al pop que a los ritmos tradicionales.

«Estamos instalados en le eterna incoherencia y de eso hablo en mi último disco»

-¿Se exporta bien la letra en gallego?

-El uso de la lengua vernácula es bastante más fácil en el ámbito de la música tradicional porque entra dentro de los circuitos. Cuando te lanzas a algo más global, la gente es también más global y menos abierta a la diferencia.

-¿Y qué sensaciones está recogiendo usted?

-Geniales. La gente sale muy contenta de los conciertos, que son muy emocionales. Paso de temas más emotivos e íntimos a otros más festivos y enérgicos. Logramos una conexión con el público muy buena.

-Musicalmente, ¿qué relación tiene con Asturias? ¿Es su primera visita a Avilés?

-Como solista, sí. Es curioso. Hace bastantes años, unos siete, actué aquí con Tejedor. Tengo muchísimos amigos, gente muy cercana del mundo de la música. El Norte es para mí una súper referencia: su idiosincracia, el concepto musical, el temático y de las letras, el mar y la gastronomía. Es muy atrayente. De hecho, actuar en Avilés es casi una apuesta personal, de ir a ver al público que sé que me sigue y me quiere y al que es importante cuidar.

-Su trabajo como solista ha sido muy progresivo hasta 2014. Publicó en 2009 su primer álbum en solitario y el segundo tardo cinco años. El tercero llegó en 2016. ¿Está cogiendo carrerilla?

-El de 2009 fue un disco de tránsito entre Berrogüeto, el grupo al que pertenecía, y la música de autora. No lo podría considerar como mi primer disco solista, aunque lo firme yo sola. Tiene mucho de música tradicional y cinco composiciones propias. Entremedias participé en otros trabajos autorales, pero corales. Y luego ya me meto en 'Luas de Outubro e Agosto', con el que me instalo. Fue un revulsivo y tuvo mucha repercusión en Galicia, donde algunos temas son muy conocidos.

-¿Sentía necesidad de cambiar la música tradicional y dar el salto a algo diferente?

-No, no suelo programar nada y si lo hago, me bloqueo. Me pidió el cuerpo hacerlo así. Así que no descarto volver más adelante a la música tradicional.

-Su último trabajo es 'O mundo está parado'. ¿Sobre qué reflexiona en este trabajo?

-Sobre la vorágine, la velocidad del mundo en el que vivimos, ya casi en el siglo XXII. De la dificultad para seguir funcionando humanamente porque estamos centrados en la parte capital, productiva y menos ética. Es la vida contradiciéndose. Estamos instalados en la eterna incoherencia.

-De la primera tirada de este último trabajo editaron mil copias en vinilo. ¿Estamos ante una nostálgica?

-Ante una un poco pirada (risas). Fue un capricho por el aspecto gráfico del trabajo, que era muy potente. Teníamos diez fotografías distintas rulando por los mil vinilos. Como una colección de cromos. Fue una apuesta por lo artístico, queríamos ofrecer un disco al que tú pudieras darle la vuelta y consumirlo tranquilamente y rápidamente como se escucha ahora la música. Sí, definitivamente, creo que soy un poco nostálgica.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos