«La libertad de expresión no da derecho al menosprecio»

Vicente Magro, de la Audiencia Provincial de Madrid./MARIETA
Vicente Magro, de la Audiencia Provincial de Madrid. / MARIETA

El magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid Vicente Magro, asiste a las Jornadas Nacionales sobre Responsabilidad Civil y analiza la doctrina sobre el daño moral y su indemnización

SHEYLA GONZÁLEZAVILÉS.

El Colegio de Abogados de Oviedo inició ayer las IV Jornadas Nacionales de Responsabilidad Civil. El primer ponente de los encuentros, que seguirán hoy, fue Vicente Magro. El magistrado repasó todas las consecuencias y casos en los que las personas infringen un daño moral, que debe ser reparado e indemnizado.

-¿Cuándo se habla de daño moral?

-Generalmente es difícil valorar si se ha producido. Existe una percepción de que solo hay que indemnizar a las personas por los daños físicos, sin embargo es necesario darse cuenta que existen los daños morales, que no se pueden objetivar. Por ejemplo, ataques en redes sociales que se hacen de unas personas a otras. Eso con independencia de que sea un delito tiene que ser indemnizable por el daño moral.

-Habrá quien alegue libertad de expresión.

-La gente está confundiendo la libertad de expresión. Está entendiendo que libertad de expresión en una red social es decir lo que uno piense, quiera o le de la gana sin contar con el perjuicio que eso puede ocasionar a un tercero. Se confunde libertad con libertinaje. El derecho a la crítica no es el derecho al menosprecio ni a poner verde a otra persona cuestionando su honor o imagen.

-¿Cómo se fija la indemnización?

-El problema es la cuantificación. Depende del caso concreto. El juez debe fijar unos parámetros. Eso depende de que en el juicio se pueda valorar el grado de sufrimiento de la persona que sufrió el ataque. Si una persona lleva muchos años sometida al daño moral la indemnización podría ser cuantiosa. No se puede objetivar porque depende del daño y sus causas. Por ejemplo una foto de contenido sexual que se difunde sin conocimiento y llega a un millón de personas, si se fija en un euro por visita es una cantidad más que considerable.

-En las redes sociales hay muchos perfiles falsos, ¿es sencillo identificar a la persona que está tras ellos?

-Es perfectamente fácil. Desde el año 2015 una brigada de la Policía Nacional investiga los delitos tecnológicos que permite dirigirse a un prestador de servicios, sea la red o buscador que sea, para averiguar de dónde ha salido ese correo o ese mensaje y saber quién está detrás.

-¿Cómo es la relación con esas empresas?

-Lo que estamos deseando es que los prestadores de servicios colaboren con los jueces y la policía. Lo que no puede ser es que se estén cometiendo esos delitos y que no exista colaboración con los prestadores porque a veces se amparan en la política de privacidad y libertad de expresión. Necesitamos que ayuden para identificar a las personas que comenten los delitos.

-¿Los chistes o memes también pueden ser delito?

-Nunca podemos escudar en una broma lo que es un delito. Meterse con una persona no es una broma. Los memes o los sketches bajo los que se esconden insultos graves y el menoscabo del honor de las personas no pueden dejarse pasar. Imagina que subes un chiste metiéndote con una discapacidad o con la condición sexual de alguien, por más que lo enmascares estás lesionando su honor.

-¿Dónde está el límite de esas bromas?

-Hay ocasiones en las que una lesión al honor, un daño moral puede llegar a convertirse en un delito de odio, sancionado en el código penal. La gente debe tener claro que nunca atacar a otra persona es algo impune.

-En el marco del conflicto en Cataluña se han difundido fotos falsas, informaciones, ¿eso también lesiona el honor de policías y guardias civiles?

-No voy a entrar a valorarlo por mi trabajo pero lo que si tengo claro es que no se pueden utilizar las redes sociales para infundir más violencia, hay que tratar siempre, en este caso y en todos, de manera general, de calmar las aguas.

-¿Cómo se ataja el problema?

-La manera de acabar con esta percepción que se tiene ahora es con la educación. Para mi es más importante que en las escuelas hoy se imparta una asignatura en la que se les enseñe el respeto por los demás, a saber utilizar estos medio de comunicación que cualquier otra. Nuestros hijos deben saber que colgando estas cosas en la red están cometiendo delitos, que no son bromas.

-El ciberbullying es un tema candente.

-Es una lacra y con ello también hay que acabar. No se puede permitir que una persona deba pasar por ese daño moral y menos con publicidad. Estamos en lo mismo, los padres deberían dejar claro a los menores que por el mero hecho de serlo no están exentos, que les dejen claro que lo que hacen es delictivo y como tal lleva un castigo.

-¿Las víctimas denuncian?

-Cada vez más. Antes no decías nada, te callabas pero poco a poco se van presentando más denuncias. Sucede como con la violencia de género, hay que concienciar de que no se tiene porque aguantar, que hay que denunciarlo y perseguirlo.

-¿Las leyes están actualizadas a estos nuevos delitos en redes sociales?

-Las últimas modificaciones de las leyes han ido encaminadas a incorporar todos estos delitos cometidos en internet. Por suerte ya están totalmente marcados y son perseguidos.

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