Dice que llamó 143 veces a su exnovia para que «me devolviera las llaves de casa»

El acusado en el juicio de ayer se tapa la cara con una carpeta. / PATRICIA BREGÓN
El acusado en el juicio de ayer se tapa la cara con una carpeta. / PATRICIA BREGÓN

El denunciado por acosar a través de llamadas de teléfono a su expareja reconoce su insistencia y niega una relación sentimental estable

C. DEL RÍO AVILÉS.

El hombre que, presuntamente, acosó a su expareja llamándola 143 veces en once días reconocía ayer haber podido realizar tal número de llamadas, pero negó haber mantenido relación sentimental alguna con ella. «Solo éramos 'follamigos'», declaró. Esto tiene importancia porque si, como argumentó su abogado, se demuestra que esto era así se incumpliría uno de los supuestos que recoge el Código Penal para que se dé el delito de acoso en el ámbito familiar del que lo acusa la Fiscalía del Principado de Asturias. Pide para él una pena de cárcel de un año y nueve meses, además de la prohibición de comunicarse o aproximarse a su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro lugar frecuentado por ella, a una distancia inferior a 300 metros, durante dos años y medio.

El juicio ha quedado visto para sentencia tras la celebración, ayer, de la vista oral en el Juzgado de lo Penal Número 1. El segundo de estas características en dos días.

Él negó cualquier tipo de relación afectiva o planes conjuntos más allá de encuentros para mantener relaciones sexuales exclusivamente. Aseguró que ni llegaron a convivir ni se plantearon el futuro.

El demandado no negó haberla llamado en numerosas ocasiones, aunque las 95 del 26 de octubre del año pasado, y que constan en el escrito de acusación de la Fiscalía, al parecer acreditadas por la compañía telefónica, le parecieron demasiadas. «Creo que es imposible», afirmó. Justificó su insistencia en contactar con la denunciante «para que me devolviera las llaves de casa».

Al contrario que él, ella reflejó en su testimonio una relación sentimental «en toda regla», habiendo quedado ambos con sus respectivos hijos en alguna ocasión, y en la que él llegó a hacer planes de futuro a pesar de que no habían estado juntos más de un mes.

Afirmó que él «no asumió la ruptura y en algunas ocasiones me enviaba amenazas como 'me las pagarás' o 'nos vamos a ver sí o sí'». A preguntas de la fiscal, reconoció que le parecían «muchas» las 95 llamadas de aquel 26 de octubre, sin poder precisar si habían tenido lugar. «Puede ser», concedió finalmente.

Relató que durante diez días le dijo a diario «que no y no», por lo que en muchas ocasiones apagaba el teléfono o lo dejaba sonar. Sí reconoció haber quedado con él entre el 17 y el 27 de octubre, los once días en los que se habría intensificado el presunto delito de acoso porque las llamadas habrían comenzado ya días antes. «Quedé con él para hablar, para que no se quedara con tanto resentimiento», explicó.

Se confesó «molesta y con miedo» por estas llamadas, por lo que, en alguna ocasión, la Guardia Civil la tuvo que acompañar a su puesto de trabajo. En otras ocasiones se hizo acompañar por algunos amigos para acudir a determinados lugares.

La defensa solicitó la absolución al entender que no se daban los elementos del tipo penal, puesto que ni se había alterado gravemente el desarrollo de la vida cotidiana, al no haber tenido ella que cambiar de domicilio, trabajo o rutinas, ni se había mantenido una relación análoga de afectividad similar a la matrimonial, porque se conocían desde hacía un mes, con idas y venidas, pero sin vocación de permanencia y sin compartir techo, aficiones, amigos o eventos.

El hombre cuenta con antecedentes por otro caso de acoso sobre otra mujer y se encuentra en prisión al haber quebrantado una orden de alejamiento previa sobre la denunciante.

Sobre la violencia de género

El abogado de la víctima, Luis Enrique Coto, que no presentó acusación particular por petición de su cliente, afirmó que la pareja tenía una convivencia que se podría entender «como marital, pero luego, a la hora de ingresar él en prisión, ella se quiso desvincular y prestó la declaración que se escuchó en la sala, acusándole ya de todo el lote que contempla la legislación de violencia de género, cosa en la que, particularmente, yo no estoy de acuerdo». Coto rechaza la aplicación íntegra de esta legislación a delitos como un acoso telefónico o a través de WhatsApp «puesto que a las víctimas reales de violencia de género se las está desacreditando en una medida importantísima y se les resta credibilidad a la hora de ejercer acciones penales contra los verdaderos acosadores».

«Esto no es óbice para que yo no crea a mi representada. Pero si yo estuviera en la piel de un juez o una jueza, yo plantearía una cuestión de inconstitucionalidad para esta legislación que está en marcha y que todavía se va a poner más dura para los hombres», manifestó. A renglón seguido quiso dejar claro su rechazo a la violencia de género.

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