«La madre estaba en el salón en el momento de la supuesta violación y no oyó nada»

El detenido regenta un bar en la calle de El Prado. / MARIETA
El detenido regenta un bar en la calle de El Prado. / MARIETA

El abogado del detenido en El Quirinal asegura que no se dan las condiciones para mantener la prisión preventiva

J. F. GALÁN AVILÉS.

La defensa del acusado de violar a la hija de su pareja, de 17 años, en el domicilio que habitan los tres junto a otra menor ha interpuesto recurso contra la orden que lo mantiene en prisión desde el pasado martes, apenas 48 horas después del día de autos y de su detención, el domingo. Alega que no concurre ninguno de los requisitos que contempla la Ley para adoptar tal medida y reitera «la inocencia» de su cliente, J. F. C. F., de 38 años, nacionalidad extranjera y propietario de un establecimiento hostelero en la calle de El Prado.

«Ni violación, ni agresión sexual ni nada que se le aproxime. Está destrozado», subraya el letrado, Ignacio Hernando, que ofreció nuevos detalles sobre la versión de los hechos de su defendido, adelantada por LA VOZ en su edición de ayer. Entre ellos, que en el momento de la supuesta violación su pareja, es decir, la madre de la víctima, estaba en «en el salón, despierta. Hablamos de un domicilio de unos sesenta metros cuadrados, y no oyó nada. No se enteró de nada hasta el día siguiente».

También aseguró que no le consta que «informe médico alguno corrobore la versión de la chica», que como también ayer adelantó este periódico mantiene que hubo penetración, si bien puntualiza que «todavía no he tenido acceso a toda la documentación».

«La madre la riñó, y el solo fue a su habitación a tratar que se le pasase el disgusto»La víctima asegura que en la noche del domingo hubo una agresión sexual con penetración

Según Hernando, la noche del sábado ambos «tomaron algo» una vez concluyeron su jornada en el bar del que es propietario el acusado y en el que también trabaja la víctima de forma ocasional. Después se dirigieron al domicilio «familiar», término que subraya dado que «la pareja y la supuesta víctima convivían juntos desde hace casi tres años y planeaban contraer matrimonio, por lo que formaban una unidad estable. Ella también tiene otra hija de un padre distinto», añadió.

A la joven la bebida «le cayó mal», y una vez en el domicilio «se sintió indispuesta. Su madre le recriminó su estado con palabras gruesas, y ella se retiró a su habitación, en la que había vomitado». El acusado se dirigió allí «para limpiar el suelo, airear o renovar la ropa de cama y tratar de consolarla para que se le pasase el disgusto, como hace cualquier padre». Admite que llegó a sentarse en la cama, «no a tumbarse, y una vez se tranquilizó se fue a la habitación conyugal y durmió junto a su pareja, todo dentro de la más absoluta normalidad».

Un mensaje

Al día siguiente la pareja «se levantó como un domingo cualquiera y aprovechando el día de descanso se fueron a comer con unos amigos», mientras la joven «se quedó en su habitación». Horas más tarde «reciben un whatsapp en el que una supuesta amiga de la chica les dice que está en el hospital y que la policía iba a ir a por él». Poco después J. F. C. F era detenido.

La orden de ingreso en prisión preventiva se dictó el martes, una vez fue puesto a disposición judicial tras prestar declaración en comisaría. Hernando apela la presunción de inocencia. «Sin prejuzgar los hechos, la prisión preventiva se decreta en función de tres circunstancias, no de la gravedad del supuesto delito, y ninguna se da. No hay riesgo de destrucción de pruebas. Tampoco de fuga, dado su arraigo, ocho años de residencia en España, con familia aquí, pendiente de conseguir la nacionalidad y propietario de un negocio con dos empleadas. Y en tercer lugar tampoco puede apreciarse riesgo de reiteración delictiva en alguien que carece de antecedentes penales, ni siquiera policiales. Su perfil es perfectamente compatible con la presunción de inocencia».

A modo de conclusión, «lo único que hay es una declaración, y al menos que yo conozca no hay ningún tipo de pruebas que la corroboren», terminó Ignacio Hernando.

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