La magia de la madera seduce a la ingeniería

Juan Carlos Santos, sobre una pasarela que se construye en Tabaza para Francia. / MARIETA
Juan Carlos Santos, sobre una pasarela que se construye en Tabaza para Francia. / MARIETA

La empresa Media Madera exporta desde el polígono industrial de Tabaza puentes para todo el mundo | La apuesta permanente por la I+D+i permite que la compañía lidere un campo con un alto valor tecnológico y evolucion constante

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La historia de la empresa Media Madera comenzó hace veinticinco años, pero en realidad su origen se puede remontar a mucho antes. Esta compañía no se puede entender sin el cambio tecnológico vivido por la madera durante la Segunda Guerra Mundial. En un contexto de limitaciones materiales, surgió la madera laminada, la posibilidad de encolarla y de impregnarla con diferentes tratamientos para poder resistir a sus enemigos naturales. A partir de ahí, la madera comenzó a ganar peso en el sector de la construcción.

«En todo el mundo no es extraño ver puentes de madera, aunque en España resulta excepcional», comenta Juan Carlos Santos, director de I+D+i y apasionado de la madera. Media Madera es una empresa cuyos trabajos no resultan extraños para los asturianos. El puente peatonal que hay camino de Covadonga es suyo, aunque es una obra sencilla en comparación con el centenar de metros del puente sobre el río Duero que también lleva su firma. También trabajaron en edificios. Los visitantes que en el Museo Jurásico se asombran por las estructuras de madera de su interior contemplan un trabajo de la ingeniería, cuyas instalaciones centrales se ubican en el Polígono Industrial de Tabaza.

«Poco a poco nos especializamos en puentes. Los diseñamos, los construimos y los instalamos. Nos gusta definirnos como una ingeniería con un taller. Para poder hacer un puente gastamos más papel en el diseño e ingeniería que madera», explica Santos. Actualmente, la empresa genera doce empleos directos, la mitad en el taller y la otra mitad en el departamento de ingeniería, además de contar con una persona en formación laboral. Las últimas incorporaciones han llegado a través del programa Jovellanos de la Dirección General de Innovación de la Consejería de Economía del Principado de Asturias.

«Innovamos y estudiamos de manera constante. Cualquier puente tiene problemas de estabilidad sólo que, al caminar por ellos, te das cuenta. En el puente del Milenio gastaron seis millones de euros para resolver problemas que no habían previsto», comenta Santos.

El trabajo de investigación les lleva a colaborar con la Universidad de Oviedo, en el Centro Tecnológico de la Madera, donde son patronos, con Ficyt, Proditenc. «Todos los apoyos a la investigación son necesarios. Antes de lograr respuestas tenemos que fallar mucho», subraya. El mercado exterior es la base de su actividad y, por lo tanto, la exigencia para lograr contratos es máxima.

La empresa ha participado en los dos congresos mundiales que se han celebrado sobre puentes de madera, el último de ellos en Suecia, donde presentaron una ponencia. También en el congreso mundial del pasado año sobre puentes peatonales en Berlín y, en 2011, representaron a España en el congreso mundial de ingeniería de madera celebrado en Alemania.

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