Malestar del congreso de Ergonomía con el Niemeyer

La ubicación de los expositores no fue la acordada inicialmente con el Centro Niemeyer. / MARIETA
La ubicación de los expositores no fue la acordada inicialmente con el Centro Niemeyer. / MARIETA

Lamentan las trabas a una cita con doscientos participantes y con importantes aportaciones para la seguridad laboral

F. DEL BUSTO AVILÉS.

Los elogios del consejero de Economía, Isaac Pola, al trabajo de la Asociación Española de Ergonomía y su homóloga en Asturias para la organización del séptimo Congreso Iberoamericano de Ergonomía calmaron el pasado sábado el malestar existente entre sus responsables después de las diferentes trabas puestas desde el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer para la celebración de una cita que atrajo a la región a unas doscientas personas.

«Parece que no se quiere apostar por Avilés como ciudad de congresos ni por el potencial de espacios como el auditorio del Centro Niemeyer», comentaba ayer Javier Llaneza, presidente de la Asociación Española de Ergonomía e impulsor de las citas que, desde hace diecisiete años, convierten a Avilés en un punto de encuentro para los expertos en seguridad laboral.

De la lista de incidentes que alimentan el malestar en la organización tan solo desvela uno: los cambios de última hora en las condiciones de uso del auditorio. Así, en un primer momento, se había planteado destinar la planta baja para la exposición de material de seguridad y los paneles informativos de los patrocinadores. Sin embargo, llegado el momento, desde la dirección del Centro Niemeyer se declinó esa posibilidad, trasladándolo al vestíbulo del auditorio, donde parte del material se tuvo que poner en el propio auditorio (restando tiempo de promoción a los profesionales desplazados a Avilés), además de las molestias de tener que subir un piso camas de hospital, mobiliario de oficina y material promocional en un recinto que no se encuentra adaptado para ello.

Pero frente a esas amarguras, Javier Llaneza se queda con la parte positiva del simposio que reunió en la ciudad a cerca de doscientos congresistas y «logró una gran calidad en sus ponencias, como la clausura con el doctor Rafael Grossmann», declaró ayer.

Llaneza destacó la trascendencia de varias de las novedades presentadas este año en Avilés, como puede ser el exoesqueleto fabricado por la empresa española Iturri que algún congresista definió como «la mayor novedad en los últimos quince años en el campo de la ergonomía».

Y, junto con las experiencias prácticas, también se plantearon propuestas que darán que hablar, como un estudio realizado por la Universidad Politécnica de Cartagena, en Murcia, que ha diseñado un sistema antivuelco en los tractores. «Al año, mueren en España entre setenta y ochenta personas por vuelco de tractor. Ayudaría a salvar muchas vidas en nuestro país», destacó Javier Llaneza.

Así que no es de extrañar que Llaneza y su equipo ya piensen en la cita que, el próximo año, abordará temas como la gestión de la fatiga y la carga de trabajo entre otros retos sociales.

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