Mantas y café contra el gélido invierno

Jorge Fernández, con el equipo de atención básico que ofrecen a los 'sintecho'. /  MARIETA
Jorge Fernández, con el equipo de atención básico que ofrecen a los 'sintecho'. / MARIETA

Cruz Roja activó el pasado fin de semana y durante cinco días el plan 'Ola de frío'

C. DEL RÍO AVILÉS.

Cuando el mercurio baja a los 5 grados, en Cruz Roja se encienden las alertas. Es la temperatura que activa el plan 'Ola de frío' de atención en la calle a las personas sin hogar. Las gélidas noches de los últimos días han puesto en marcha un protocolo que el invierno pasado, inusualmente cálido, apenas tuvo incidencia. Desde el pasado fin de semana hasta el miércoles, la oenegé sacó a diario su ambulancia con soporte vital básico a la calle en una ruta que, al caer la noche, visita los puntos de pernoctación habituales de los 'sintecho'. Cajeros automáticos, soportales y garajes.

Cada día, alrededor de las ocho de la tarde y en función de la evolución de la temperatura, se decide si es aconsejable salir o no. Los cinco grados son una referencia, pero no son determinantes. «Si hay seis grados, también salimos», explica Jorge Hernández Parra, trabajador en la base de socorro y emergencia de la oenegé. En la ambulancia viajan tres voluntarios de los diez que forman el equipo con mantas, bebida autocalentable, magdalenas, gorros y bragas de cuello.

La aproximación al indigente el primer día es siempre complicada. La calle pone en alerta al que tiene el infortunio de tenerla como lecho y, a pesar del chaleco distintivo que distingue a los voluntarios, la desconfianza es carta de juego habitual en estos encuentros. «Lo principal es ganarnos su confianza, conversar con ellos y saber qué pueden necesitar y si hay algún recurso al que puedan acudir» y, como norma general, evitar preguntas sobre la esfera personal, generalmente incómodas para el receptor.

La ruta dura como mínimo una hora y puede atender hasta a cuatro personas

Aunque están acostumbrados, a los voluntarios les sigue sorprendiendo que «nunca quieren nada». Ni bebida ni manta. «Y si se la das, la va a conservar hasta el final. Hasta que la pierda o se la roben. Es increíble lo poco que tienen y con lo poco que se apañan», reflexiona Jorge Hernández.

Ninguna ruta suele ser igual a la anterior. Como mucho, parecidas. Hay días que puede durar una hora y otros, el doble. «Depende del número de personas que te encuentres. Algunos días no vemos a ninguna y otros a cuatro, tanto hombres como mujeres», explica.

Albergue mediado

Este plan de Cruz Roja se ejecuta en estrecho contacto con los servicios municipales que controlan los lugares públicos más habituales de pernoctación. La prioridad es ofrecerles cama en el albergue de transeúntes. Curiosamente en estos días de bajas temperaturas, la ocupación del equipamiento municipal gestionado por Cáritas es media. El número de plazas ocupadas en la última semana osciló entre las quince y las veinte Esta situación de desahogo permitió que los usuarios alojados pudieran alargar sus estancias. Una propuesta trasladada por las trabajadoras sociales del albergue teniendo en cuenta precisamente las malas condiciones meteorológicas.

La Agencia Estatal de Meteorología prevé para los próximos días un aumento de las temperaturas, por lo que Cruz Roja desactivará la alerta hasta el próximo descenso del mercurio. En cualquier caso, el almacén está preparado con el equipo para ponerse en marcha en cuanto sea necesario.

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