El Marcelo Gago extremará la vigilancia en el patio y controlará el acceso al baño

C. R. AVILÉS.

Restablecer la comunicación fluida entre la familia y la dirección del centro, extremar la vigilancia en el patio y controlar el acceso a los baños entre clases y durante el recreo y la transmisión de mensajes positivos acerca del centro escolar de los padres a sus hijos son tres de las nueve medidas pactadas ayer, y plasmadas en un documento, entre la Inspección Educativa, el director del colegio público Marcelo Gago y los padres que han denunciado una agresión de dos docentes a su hijo de siete años, ratificada ayer en el juzgado, y un supuesto acoso escolar por parte de los compañeros a los dos hijos de la pareja.

Un inspector educativo visitó el colegio por segundo día consecutivo y convocó a la familia a una reunión con el objetivo de atajar un problema que ha afectado a la convivencia en el centro.

En primer lugar, se acordó un restablecimiento de la comunicación entre los padres y el colegio que se materializará en reuniones semanales a partir del 10 de enero. El Consejo Escolar analizará el funcionamiento del centro y se valorarán las normas que han de regir entre la comunidad educativa para mejorar la convivencia. Se propuso el impulso de actividades de dinamización en el patio para cohesionar al grupo, prevenir conflictos y mejorar la convivencia y el extremo de la vigilancia, incluso incrementando el número de docentes en el patio durante los recreos si fuera necesario.

Las actuaciones se aplicarán a partir de enero, el inicio del segundo trimestre

Las entrevistas que se mantendrán con los dos niños, de siete y diez años, a principios del segundo trimestre con el fin de identificar la procedencia de las conductas inadecuadas, se completarán con un plan de acción tutorial que diseñará actividades para trabajar la resolución pacífica de conflictos, las habilidades sociales y la empatía.

Para prevenir cualquier situación conflictiva, el documento recomienda «clarificar las normas de actuación en cada momento» y que el niño tenga una figura de referencia a la que acudir en esos momentos. En el caso de que ocurra en el patio serán los responsables que estén allí ese día y el resto de la jornada escolar, la maestra especialista en Pedagogía Terapéutica.

Se recomienda restablecer la confianza de la niña con su tutora y con el director para «que se sienta apoyada» y, por último, se pide a la familia que traslade mensajes positivos a sus hijos sobre el centro escolar, lo que «favorecerá la buena adaptación en el segundo trimestre».

Con todas estas medidas, la familia confía en resolver un problema que parecía enquistado, según trasladaron los abogados de la Asociación contra el Acoso Escolar que, por otra parte, ha estado «desbordada» de llamadas preguntando por el nombre del centro en el que habrían ocurrido estos hechos.

Como se ha venido publicando estos días, el Hospital Universitario San Agustín firmó el pasado 4 de diciembre un parte de lesiones de un menor en el que el niño refería una agresión de dos profesores durante una visita al Museo de Historia Urbana. Afirmó haber sido agarrado fuertemente por los brazos y haber recibido patadas en las piernas. Este informe clínico, que llegó de oficio al juzgado, desveló un «caso complejo», como lo definió el martes el consejero de Educación, Genaro Alonso, que afectaría tanto al niño como a su hermana. Ambos serían objeto de burlas y agresiones por parte de otros compañeros. Algo que ya habría sucedido, en el caso de ella, en un colegio anterior.

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