«La marquesina es un gasto excesivo, aunque tenga un valor sentimental»

José Gabriel Alzola, ante los soportales del edificio de la Plaza Mayor de Llaranes, donde tiene su sede la asociación vecinal. / PATRICIA BREGÓN
José Gabriel Alzola, ante los soportales del edificio de la Plaza Mayor de Llaranes, donde tiene su sede la asociación vecinal. / PATRICIA BREGÓN

Llegó al barrio en los años 70, un poblado que desde entonces se ha convertido en multicultural y apuesta por la convivencia José Gabriel Alzola Presidente de la asociación de vecinos de Llaranes

M. PICHEL AVILÉS.

José Gabriel Alzola nació en Buelles, concejo de Peñamellera Baja, hace 75 años. Llegó a Avilés con 13, junto a sus padres y sus hermanos (eran siete), porque su padre, forjador, trabajó en la construcción de Ensidesa, en la plantilla de Entrecanales. Nada más llegar entró en la escuela de aprendices, y en la fábrica se jubiló hace un par de décadas. De niño vivió en Las Bárzanas («iba andando desde allí hasta la Escuela de Aprendices, a través de los prados», recuerda), en Vegarrozadas, y en lo que hoy es el barrio de La Texera. Cuando se casó, pasó por La Carrionina, y en la década de los 70, ya con su mujer y sus seis hijas, se trasladó a Llaranes. Allí vive aún, y preside de la asociación de vecinos que fundó junto a otros compañeros en el año 91, y de la que primero fue secretario. De este mandato le quedan tres años.

-¿Cuántos años lleva en el movimiento asociativo?

-Ya ni me acuerdo. Empezamos con la asociación de vecinos en el año 91 y, salvo un parón de cuatro años, siempre he estado allí. Pero también estuve ocho años en Cáritas, en el AMPA mientras estudiaron mis hijas en el colegio...

«Es fundamental que funcione el economato; nosotros defendemos los puestos de trabajo»«Ganar el Premio al Pueblo Ejemplar supondría que el barrio volviera a relucir» «Aquí nos conocíamos todos, la gente bajaba las sillas a los patios y estábamos de tertulia»

-¿Por qué crearon la asociación?

-Era una necesidad, para atender al barrio. Llevamos Llaranes, Garajes, El Cruce, La Espina y Bustiello, más de 2.000 personas viven aquí. A finales de la década de los 80 se acaba el mantenimiento que brindaba Ensidesa al barrio. Con el Ayuntamiento encontramos fuentes de financiación para rehabilitar cubiertas y fachadas. Sin embargo, a partir de entonces se empezaron a hacer obras indiscriminadas en algunas viviendas, y se rompió un poco la estética. El barrio ahora no está muy bien: en algunos edificios se perdieron las contraventanas, cada uno las puso como quiso... También queremos que se solucione la conexión de Bustiello por autobús.

-¿Ha variado mucho el espectro de los vecinos?

-Este es un barrio ahora mismo multicultural. Hay hispanoamericanos, africanos, magrebíes. Nuestra propuesta es organizar actividades para que se integren, y muchos ya lo han hecho. En la semana de solidaridad con Guatemala se ve muy bien, este año participaron mujeres musulmanas que hicieron comida y postres típicos de sus países para todos. Nos gustaría que hubiera cada vez más gente implicada, y para ellos trabajamos con los servicios sociales.

-¿Cuál es su primer recuerdo?

-La barrera que había en la entrada. Parecía que entrabas con un poco de recelo. Y después el parque infantil, que era espectacular, con la piscina, a la que venía gente de todo Avilés. Estaba todo muy bien conservado, gracias a la vigilancia que había. Me acuerdo de dos de los guardas, Costales y Pachona.

-¿Qué suponía vivir en Llaranes?

-Podías apuntarte a todo tipo de actividades, con los Grupos de Empresa, que gracias a la labor de Fran Llorente, estaban muy bien organizados. Aquí nos conocíamos todos, personas de toda Asturias, de toda España. Había muy buena sintonía. La gente bajaba las sillas a los patios y estábamos de tertulia.

-¿En qué ha cambiado?

-Antes estaba muy unido. No es que ahora no lo esté, porque aquí hay más de veinte asociaciones de todo tipo, y entre todos intentamos dinamizar. Pero, por ejemplo, cuando se compraron las viviendas, costó un mundo cambiar aquella mentalidad que cuando pasaba algo, se fundía una bombilla en un descansillo, la empresa lo solucionaba. Pero es un barrio tranquilo, con problemas puntuales como en cualquiera.

-¿Cómo lo vendería a alguien que se esté pensando vivir allí?

-Es una zona no masificada, los pisos no son muy caros, con pocos vecinos en los edificios. Tenemos tiendas, centro de salud, centro social, el hotel de asociaciones aquí en la Plaza Mayor...

-¿Están preocupados por los problemas en el economato?

-Para el barrio es esencial que funcione el economato. Nos hemos reunido con los trabajadores, y todas las entidades del barrio los apoyan. Nosotros defendemos los puestos de trabajo, llevamos muchos años conviviendo con los trabajadores, nos da igual qué marca lo gestione.

-Este año han vuelto a presentarse al premio al Pueblo Ejemplar.

-Sí, por tercera vez. Creamos una comisión con Cofella, el Club Popular, las Amas de Casa y elaboramos un proyecto. Ganar el premio al pueblo ejemplar, aparte del prestigio, nos ayudaría a solucionar los problemas de rehabilitación pendientes, supondría que el barrio volviera a relucir.

-¿Cómo afectan las obras de Santa Apolonia al barrio?

-Va a mejorar muchísimo. Es una obra que llevamos demandando mucho tiempo. Ha estado cortada la calle Avilés. Antes en ella, abajo, si llovía mucho, se inundaba. Eso se va a solucionar. También el cruce de La Rocica era muy problemático, y la glorieta era necesaria. Hubo una consulta, se votó así, y hay que aceptar la votación. También con las baldosas, aunque igual hubiera sido mejor hacer las aceras de asfalto.

-¿Y la marquesina se mantendrá?

-Se hizo un estudio para saber si se podía trasladar o no. Mantener la marquesina es un gasto excesivo, y hay más problemas en los que invertir ese dinero. Además, no está garantizado que se pueda trasladar, que al levantarla se rompa. Esta es mi opinión personal, la de José Gabriel Alzola, no la del presidente de la asociación de vecinos. En la consulta popular se votó por tirarla y reconstruirla en otro sitio. Entiendo que tenga valor sentimental, pero yo este gasto, no lo veo.

-Se han empezado a hacer visitas guiadas, y ya se promociona como recurso turístico. ¿Qué le parece?

-Lo veo bien, pero el barrio aún tiene que mejorar mucho. La iglesia es espectacular, con sus pinturas. También la capilla de San Lorenzo, con su ventana románica. Es una buena iniciativa, dar a conocer el barrio, que venga gente. Este es un lugar singular, único. También está el economato, con sus pinturas, que sería una pena que desapareciera; es el único comercio que tenemos.

-Hay una partida para restaurar los murales del colegio de niñas.

-Sí, de los presupuestos participativos. Pero primero es necesario arreglar las cubiertas, para que no vuelva a haber goteras.

-El barrio cumple 60 años, hay conferencias, han recreado la entrega de los juguetes de Ensidesa...

-Veo muy bien las charlas, y hay que continuar con los juguetes, mejorarlo; recuperar la historia de estos 60 años. Por eso también será importante el centro de interpretación, para el que se baraja un aula de la escuela de niñas. Esto lo lleva el Club, y las demás entidades lo apoyamos.

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