Mavea recuerda que bañarse en la ría de Avilés «sigue siendo peligroso»

Imagen de bañistas en San Balandrán, algunos incluso sumergidos en aguas de la ría, hace unas semanas. / MARIETA
Imagen de bañistas en San Balandrán, algunos incluso sumergidos en aguas de la ría, hace unas semanas. / MARIETA

El grupo ornitológico critica que el Puerto y el Principado no lo prohiban expresamente y piden más protección para la flora y fauna

A. S. AVILÉS.

Al Grupo de Ornitología Mavea no le gusta que la gente tome el sol y se bañe en la playa de San Balandrán. Primero, porque consideran que bañarse en la ría «sigue siendo peligroso» y también porque quieren una protección expresa de la flora y fauna del entorno de la ensenada de Llodero, en Zeluán, declarado Monumento Natural.

«Aunque mucha gente desconozca los múltiples contaminantes presentes en el agua, es de sentido común buscar playas excelentes a pocos kilómetros, en vez de arriesgarse a problemas potencialmente desconocidos, pero evidentes», aseguró ayer el grupo conservacionista en un comunicado.

Mavea acusa a la Autoridad Portuaria de Avilés de no atreverse a prohibir directamente el baño. «Sabe que no es una zona adecuada para ello, y por eso puso el cartel de zona no recomendada», dicen. Además, la Consejería «correspondiente no prohibe aquí el baño precisamente porque las playas de la ría avilesina no están tipificadas como playas para el baño, sino zona industrial. Por tanto, la lógica indica que no es esta una zona ni apta, ni mucho menos recomendable». Según la denuncia, además, «bañarse en aguas contaminadas durante décadas por todo tipo de detritos y químicos nunca puede ser una alternativa a las numerosas y excelentes playas asturianas».

Por otra parte, hace quince años que se declaró la Ensenada de Llodero como Monumento Natural. La finalidad de esta declaración es «la conservación y recuperación de los ecosistemas amenazados, prestando especial atención en la conservación de las características naturales que permiten que la zona mantenga una alta capacidad de acogida para las aves durante los procesos migratorios», tal y como recuerda Mavea.

Entre los usos no autorizados están «las acciones deletéreas o dañosas para la gea, la flora, la fauna, la pesca con caña y el tránsito con perros sueltos, y estas tres actividades ocurren casi a diario en el monumento», denuncia Mavea. El grupo de ornitología detalla algunas de estas acciones: «Demasiadas personas se ponen a tomar el sol sobre la duna de San Balandrán, lo que conlleva un insistente pisoteo de la vegetación, e incluso el arranque de la misma, llegando a desaparecer»; «sobre la fauna hay que recordar que son aves que llegan cansadas tras volar miles de kilómetros, por lo que una molestia les puede ser fatal». Mavea también critica que «los pescadores con caña ocupan con frecuencia el pedrero de La Llera, lo que resta lugar de descanso a las aves».

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