Medio Ambiente autoriza la ampliación del depósito de jarofix

La pradera verde es el resultado del depósito de jarofix en la cantera de El Estrellín . /  MARIETA
La pradera verde es el resultado del depósito de jarofix en la cantera de El Estrellín . / MARIETA

La decisión asegura a Asturiana de Zinc un vertedero para uno de sus residuos durante un plazo de seis a ocho años y restaura la cantera

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente ha autorizado la ampliación del vertido de jarofix que Asturiana de Zinc (AZSA) viene realizando en la cantera del Estrellín, según la modificación de la declaración de impacto ambiental publicada ayer en el Boletín Oficial del Principado de Asturias. La medida asegura un depósito para la empresa asturiana durante los próximos ocho años, lo que le concede un plazo para seguir buscando nuevas ubicaciones. Al tiempo, permite la restauración de la cantera conforme termina su explotación minera.

El resultado es visible desde la margen izquierda de la ría ya que, donde antes se veían las paredes de arenisca, ahora se contempla una ladera verde y que seguirá creciendo con la plantación de nuevos árboles, hasta un centenar de robles según la modificación de la autorización ambiental integrada del vertedero de jarofix.

La producción de diferentes residuos es uno de los retos que aborda Asturiana de Zinc en su actividad. De ellos, el más problemático es la jarosita y que en las primera década de Asturiana de Zinc se depositaba en las balsas de San Juan, actualmente clausuradas.

Se mantiene el control de las posibles filtraciones sin que se hayan detectado

La investigación encontró una primera solución en el jarofix, una combinación de jarosita, cal y cemento que convertía en un material inerte lo que era un residuo peligroso.

Sin embargo, la solución no terminaba por suprimir el problema. Es cierto que eliminaba su toxicidad, pero generaba la necesidad de un depósito. En esa búsqueda, surgió el proyecto de utilizar la cantera de El Estrellín como lugar.

El proyecto, además, tenía otra derivada: permitía la restauración de una cantera que se encontraba en la fase final de su vida útil. De esa manera se elaboró un proyecto que hace dieciocho años lograba la recuperación de un espacio degradado en la comarca como era la citada explotación minera.

La intervención planteaba la colocación de una serie de capas impermeables para evitar las filtraciones al entorno. Sobre ella, se depositaba el jarofix. La tercera fase era la colocación de capas de tierra vegetal sobre la que se plantaba césped y árboles. De esa manera se recuperaba el paisaje.

La ampliación de la cantera ahora aprobada mantiene esa intervención. El Principado sigue con el control de los trabajos de AZSA, que debe presentar un informe anual de la restauración realizada y documentarla gráficamente.

También existen medidas de control de posibles filtraciones contaminantes. La documentación publicada en el BOPA evidencia el interés de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico por incrementar las medidas de control de posibles vertidos, más allá de las existentes en la primera declaración de impacto ambiental.

Finalmente, se incorpora la obligación de realizar controles de 51 contaminantes diferentes, si bien la empresa alegó en vano que algunos de ellos no se encontraban ni en el jarofix ni en las posibles filtraciones que puedan producirse.

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