Medio Ambiente investiga un nuevo vertido de Arcelor en la ría

El humo anaranjado de las chimeneas de la siderúrgica se reflea en las manchas oleaginosas. / MARIETA
El humo anaranjado de las chimeneas de la siderúrgica se reflea en las manchas oleaginosas. / MARIETA

La multinacional instaló barreras de contención para evitar que la bajamar arrastrase el residuo hasta el puerto deportivo

Y. DE LUIS / C. DEL RÍO AVILÉS.

Un vertido de la empresa ArcelorMittal en la ría obligó ayer a instalar barreras de contención que evitaran su propagación. Fueron los ciudadanos quienes alertaron de su presencia poco después de las cuatro y media de la tarde. Se trataba de una mancha oleaginosa de «gran tamaño» y de la que emanaba un olor pestilente. El residuo se localizó a la altura de la Arteria del Puerto, justo donde se encuentra el colector número 5 baterías de cok de la siderúrgica.

ArcelorMittal recibió el aviso del Servicio de Emergencias 112 quince minutos después. Según explicó la compañía, se inspeccionó la zona de Llaranes, desde el puente Azud, y se identificó el residuo aceitoso a la altura del colector 5 de baterías de cok. Se activó, entonces, el protocolo de seguridad y técnicos de la empresa Inteco instalaron barreras de contención para evitar que el vertido afectase a los pantalanes del puerto deportivo cuando bajase la marea.

Inspectores de la Consejería de Medio Ambiente tomaron cuatro muestras alícuotas del residuo que serán analizadas para determinar el elemento vertido y su potencial contaminante.

Tan pronto como los ciudadanos dieron la voz de alarma, el Colectivo Ecologista de Avilés denunció ante el Principado este nuevo vertido «con un fuerte olor a tinol, un lubricante usado en las instalaciones de Arcelor, donde presuntamente se fugaría este residuo», difundió antes de que la siderúrgica confirmara que, efectivamente, el vertido procedía de sus instalaciones.

Fructuoso Pontigo, portavoz del colectivo, subrayó, una vez más, «la lista interminable de episodios contaminantes que acaban en la ría de Avilés». Califica la situación de «lacra» por su reiteración, pero apunta directamente a las «autoridades que lo permiten, que no son capaces de identificar a los responsables y que son impunes a las normativas ambientales».

Esta situación supondría «un claro delito de acuerdo a la Ley Orgánica 10/1995 por parte de los autores, al haberse producido una contaminación continua por negligencia y supone daño grave para el equilibrio de los sistemas naturales, acreditado con la evidente contaminación que padece la ría y la muerte de centenares de peces que se han visto a lo largo de todo el cauce».

El Colectivo Ecologista recordó que los vertidos industriales, «habituales en este cauce», son un grave problema ambiental, que incumple la normativa vigente europea, que tiene por objeto la recogida, el tratamiento y el vertido de las aguas residuales con el fin de proteger al medio ambiente de los efectos negativos de los vertidos de esta aguas.

«Está claro que las administraciones son incapaces de frenar los continuos vertidos de origen industrial a la ría de Avilés, que en cuanto se ponga en marcha el colector industrial de la orilla derecha que vierte al emisario sin depurar ya no los veremos, se irán al mar directamente contaminando toda la zona de vertido del emisario y la costa colindante que por las corrientes dominantes será la de Gozón», lamentó Fructuoso Pontigo.

El vertido se produjo el mismo día que en la comarca se alcanzó otro récord de contaminación o, según ironizó el Colectivo Ecologista, «no sabemos si será un premio de la lotería».

De acuerdo con los datos facilitados por el Gobierno autonómico a través de su página web, el jueves se midieron 92 microgramos por metro cúbico de partículas PM 10 (de menos de diez micras) en Gozón y picos de 545 en la «escondida estación» del faro. Un situación «alarmante», afirmaron los ecologistas. Sin llegar a este extremo, en Corvera se midieron 73 microgramos por metro cúbico, un concejo «donde el Principado no da datos en continuo de forma intencionada, lo que esconde los picos de contaminación que se puedan producir».

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