«La memoria envejece y si no la ejercitas funciona peor»

«La memoria envejece y si no la ejercitas funciona peor»
Mónica Fernández Valencia - Psicóloga

El Ayuntamiento de Avilés y la Universidad de Oviedo colaboran en un estudio que evalúa la capacidad de retención de los mayores de 65

M. PICHEL

El Ayuntamiento de Avilés y la Universidad de Oviedo colaboran en el conocimiento de la población mayor de la ciudad, desde la psicología, en cuestiones como la retentiva, la capacidad para recordar. La encargada de realizar el estudio, desde esta semana en el Centro de Mayores de Las Meanas, los martes y jueves, es Mónica Fernández Valencia, psicóloga e investigadora, para quien este trabajo forma parte de su tesis doctoral. Ella misma agradece a Sandra Rubio, jefa del Área municipal de Servicios Sociales, las facilidades. «Sin este tipo de colaboración, estos estudios no podrían realizarse», asegura, mientras extiende el agradecimiento a todos los mayores de 65 años que participan, y anima a los que aún no se han decidido, a hacerlo. Porque como dice el cartel que Mónica ha preparado para anunciar el estudio, «el recuerdo es el perfume del alma».

¿Cómo se encuentra la memoria de los mayores avilesinos?

–La memoria hay que cuidarla y atenderla. También envejece, y si no la ejercitas, como el cuerpo, funciona peor. Existe un factor de riesgo que es la edad, y cuantos más años hay más probabilidades de padecer demencia. Pero no necesariamente por ser más viejos hay que padecerla.

¿Influye la genética en la pérdida de memoria?

–Cuando hablamos de enfermedades degenerativas, como puede ser la demencia de tipo Alzheimer, siempre hay la polémica sobre la predisposición genética. Si nos referimos a población normal, que no tiene ningún problema, la actividad física viene muy bien.

¿Cómo se ejercita la memoria?

–Lo más importante es que las actividades que se realicen resulten gratificantes, le gusten a quien las haga. De nada vale decir que hacer sudokus es muy bueno, si después aburren. Y es fundamental mantener una vida social activa, porque estimula mucho más, la lectura...

¿En qué se basa el proyecto que tienen en marcha?

–En conocer desde el punto de vista psicológico como se encuentra la población de más de 65 años de Avilés. En la vertiente sanitaria, son habituales los chequeos; este es uno más, a su memoria, a sus facultades cognitivas, estado de ánimo... Hay que dejar muy claro que el concepto de Tercera Edad habría que redefinirlo. No sé si a una persona de 65 años se le podría considerar viejo, es un concepto muy heterogéneo, que llega hasta más allá de los cien.

¿Cuál es el procedimiento?

–Hacemos una campaña de divulgación, animando a participar, al principio suelen ser reticentes, y funciona el boca a boca. Yo siempre insisto que vienen a pasarlo bien. Atendemos a dos personas al día, los martes y los jueves. Les explicamos qué haremos, firman un consentimiento, tomamos unos datos biográficos, sobre edad, formación, profesión; si viven solos, en pareja, con hijos... La evaluación no se parece a un examen, y sí a un juego. Hacemos una valoración cognitiva, de la memoria; de las funciones frontales, que implican la capacidad de toma de decisiones. También hacemos test, comprobamos el estado de ánimo. Y lo que no se hace en ningún momento es diagnóstico, lo dejamos claro. Comprobamos la autonomía y la heteronomía, es decir, la capacidad de tomar decisiones y su pérdida. En este caso, todos son autónomos e independientes.

El estudio forma parte de un proyecto de la Universidad.

–Es una colaboración entre el Ayuntamiento de Avilés y la Universidad de Oviedo. Los resultados van a formar parte de mi tesis doctoral, dentro del programa de Doctorado de Psicología y Educación, dirigida por Laudino López Álvarez, profesor de la Facultad de Psicología.

¿Cuántas entrevistas necesita?

–Para que sea lo más fiable, más de 300, pero no tenemos un número límite. Octubre y noviembre ya lo tenemos cubierto, y la intención es seguir este año y el que viene.

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