«El mercado exige buena arquitectura, que no ningún lujo, sino un derecho»

Patxi Mangado, en Oviedo. / ÁLEX PIÑA
Patxi Mangado, en Oviedo. / ÁLEX PIÑA

El arquitecto Patxi Mangado defiende la responsabilidad y el buen hacer de los españoles y atribuye los desmanes más sonados a los extranjeros

C. DEL RÍO AVILÉS.

El arquitecto, Patxi (Francisco) Mangado, responsable de la ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias y coordinador general de las Bienales de Arquitectura en España, asistirá el sábado a la inauguración de la exposición 'Alternativas/Alternatives' en el Centro Niemeyer, una «magnífica referencia» y un espacio «muy coherente» para albergar la muestra que nace de la XIII Bienal de Arquitectura Española de Arquitectura y Urbanismo.

-La exposición de la anterior Bienal se llamó 'Inflexiones'. ¿Ya se ha pasado ese punto crítico?

-Pienso en el tiempo como una continuidad, no como algo que se pueda compartimentar. La crisis ha sido muy dura desde el punto de vista económico, pero en cuanto a contenido ha sido fructífera porque ha obligado a repensar la arquitectura y a enfrentarse a los problemas reales.

-¿Cómo lo ha hecho? ¿Cuáles han sido estas 'Alternativas'?

-Es una arquitectura hecha desde la necesidad y por la necesidad, muy relacionada con el contexto y con medios ajustados. Los resultados han sido extraordinarios, de una gran intensidad. En realidad ha sido algo parecido a lo que pasó en los años 40 y 50, en una España autárquica, en la que trabajaban unos arquitectos movidos por la ilusión y las ganas de cambio. Fue una arquitectura magnífica.

-¿Ha pasado el tiempo de la 'arquitectura espectáculo'?

-No se puede hablar de blanco o negro. Ahora no hay medios y recursos y se ha hecho la arquitectura que se ha podido hacer. La que se define como 'espectáculo' respondía más bien a una petición desde la administración pública. Puede que se haya hecho algo de espectáculo, pero también se han hecho cosas sensacionales. No podemos decir que lo realizado en los últimos treinta años no tiene valor porque, además de injusto, es incierto. Ha sido genial. La arquitectura ha contribuido al equilibrio y a la mejora de las ciudades, a dotarlas de infraestructuras y servicios. ¿Qué ha habido desmanes? Algunos, pero ni antes era peor ni ahora mejor y viceversa. Por cierto, muchos producidos por arquitectos extranjeros.

-¿Se valora más lo de fuera?

-Eran los que los poderes públicos se empeñaban en contratar por encima de los españoles. Venían aquí y, como si fuésemos paletos, aceptábamos que presentasen presupuestos que se multiplicaban por tres. No hay más que ver la Ciudad de la Cultura de Galicia.

-¿Es austeridad o sensatez lo que define a los arquitectos españoles?

-En general, los arquitectos españoles han trabajado todos estos años muy ajustados a la economía y con pocos medios, abundando así en esa actitud muy propia de la economía española, que con poco puede hacer mucho. Ya lo hicieron nuestros padres y abuelos y ahora son las generaciones más jóvenes las que se preocupan por el contexto y por trabajar con los medios del lugar. En el ADN de la arquitectura española está la relación entre los medios y los fines y la relación contextual. Y ha funcionado.

-¿Son esas características las que mejor la definen?

-Son cinco: además de la preocupación por el contexto y la realidad de los problemas, lo que la convierte en un crisol y fuente de recursos, y de la enorme preocupación por los medios y los fines, que al fin y al cabo eso es la economía; la arquitectura española está muy preocupada por la materialidad arquitectónica, trabajando siempre con materiales tradicionales; es optimista en el sentido de que procura transformar los problemas en algo muy bello y atractivo; y está hecha por las generaciones más jóvenes, que trabajan en equipo.

-Usted señala el enorme crecimiento de la restauración que se aprecia en esta Bienal.

-Sí, porque ni la sociedad española ni ninguna otra se pueden permitir crecer continuamente. Los años más prósperos se hubieran acabado independientemente de la crisis porque el 'papa Estado' se ha agotado. Así que reparar y mejorar lo que se ha hecho es la tendencia natural. Es inteligente y sano.

-¿Son posibles grandes proyectos sin financiación pública?

-Sí, hay empresas que invierten. De hecho, hay una visión economicista de la arquitectura, que puede ser más económica y generar mayor valor añadido. Yo, en estos momentos, estoy trabajando con Metrovacesa en el diseño de bloques de edificios. La buena arquitectura no es un lujo, es un derecho. El mercado lo exige y, afortunadamente, cada vez tenemos gente más formada.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos