«Merece la pena arriesgarse para buscar la instantánea perfecta»

Arno Minkkinen. /  MARIETA
Arno Minkkinen. / MARIETA

El artista asistió ayer a la inauguración de la muestra y aprovechó para tomar nuevas imágenes en Gijón, Oviedo y el NiemeyerArno Minkkinen Fotógrafo

B. MENÉNDEZ AVILÉS.

Su biografía asegura que es fotógrafo, pero Arno Minkkinen (Helsinki, 1945) bien podría ser considerado deportista de riesgo. A lo largo de su casi media década de trayectoria profesional, el finlandés ha logrado un estilo único en sus autorretratos, que fusionan el cuerpo humano -fundamentalmente el suyo- con la naturaleza en inverosímiles y peligrosas localizaciones.

-¿Por qué el autorretrato?

-Fue algo que yo nunca busqué deliberadamente, pero como la mayoría de ubicaciones son tan comprometidas y no quería poner a otra persona en riesgo, tuve que pasarme al otro lado del objetivo. Nunca le pediría a nadie que colgase de un acantilado, por ejemplo. Una vez asumí la responsabilidad, decidí que el espectador debía saber que ese modelo era el propio fotógrafo.

-¿También se saca 'selfies'?

-No soy demasiado fan, tendría que emborracharme lo suficiente para hacerme uno (risas).

-¿Piensa en la foto antes de ir al lugar o es más improvisado?

-De todo un poco. A lo largo de mi carrera he hecho fotografías en más de treinta países. Aprovecho cuando estoy de paso para ir a dar clase, pero también he ido a sitios concretos porque los quería retratar. Eso sí, nunca voy con una idea preconcebida. A veces hago dibujos y esbozos de cómo me gustaría que fuese la instantánea que acaban quedando incluso mejor, pero también aprendo para posteriores trabajos.

-¿Ha fotografiado España?

-¡Justamente ayer (por el jueves) hice las dos primeras! Una fue en los jardines de la Fundación Evaristo Valle y otra frente a la Catedral de Oviedo. Ambas podrían formar parte perfectamente de esta exposición, han quedado muy bien.

-¿Por qué todos sus trabajos son en blanco y negro?

-En color me da un poco más de pudor mostrar mi cuerpo, aunque tampoco soy muy vergonzoso en ese sentido. Además, el blanco y negro da mucho más juego a la hora de integrar al ser humano en la naturaleza. En muchas fotografías si no te fijas no te das cuenta de que estoy.

-¿Busca deliberadamente camuflar el cuerpo?

-No siempre, lo que trabajo es su relación con el fondo en el que se encuentra. Me gusta mucho que se fundan estos dos elementos, lo que resulta muy desafiante. A veces solo tengo quince minutos para tomar la instantánea perfecta antes de que la posición del sol lo cambie todo. Durante este tiempo, desnudo y sometido a condiciones extremas, solo puedo quedarme ahí quieto y desear que salga bien (risas).

-¿Trabaja con fotografía digital?

-Empecé hace poco para no quedarme atrás y solo porque aún existen formas para comprobar si la foto ha sido manipulada. Lo bueno de los negativos es que no dejan espacio a la duda.

-¿Por qué esta fascinación por el peligro?

-Trato de hacer fotografías que nunca nadie haya visto y el deseo por capturar el instante perfecto es tan fuerte que no pienso en nada más. Merece la pena arriesgarse, cuando amas algo tanto estás cegado.

-¿Algún accidente importante?

-Una vez me rompí un codo, pero nada más (risas).

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