2,3 millones de metros para la industria

2,3 millones de metros para la industria

Los polígonos ya aprobados están a la espera de que algún promotor privado los urbanice, mientras los ayuntamientos se afanan en plantear nuevo suelo | La comarca tienen planes para duplicar el suelo industrial, aunque la demanda es aún muy baja

RUTH ARIAS AVILÉS.

«Están desarrollando suelo industrial por toda Asturias mientras que en la comarca hay poco y el que hay es muy caro», clama el presidente de la Cámara de Comercio de Avilés, Francisco Menéndez. Lleva años defendiendo la necesidad de ampliar la oferta de terrenos para que nuevas empresas se instalen en la zona, pero lo cierto es que en estos años de crisis pocas cosas han cambiado, al margen de planes y algún papeleo.

Posibilidades de desarrollo hay muchas. El propio Menéndez apunta a La Cruz de Illas como una buena opción por sus buenas comunicaciones por carretera, aunque sobre la mesa, o sobre el plano, hay muchas otras. En esa zona hay una bolsa de suelo genérico de aproximadamente 180.000 metros cuadrados en los que de momento, solo hay dos gasolineras, después de frustrada la implantación de Decathlon.

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En el mismo concejo de Castrillón, sin ir más lejos, hay más opciones, y el Ayuntamiento mira especialmente hacia los terrenos del entorno del aeropuerto, catalogados también como genéricos «con posibilidad de cambio rápido» en el caso de que existiera la necesidad de calificarlos como industriales, según explica la alcaldesa, Yasmina Triguero. En su día se había planteado a Sogepsa que se hiciera cargo de este espacio, algo que ya es muy poco probable que pueda suceder, habida cuenta de la complicada situación económica de la empresa pública.

En Avilés se mira hacia los terrenos que despeje el suelo de Baterías y, en ese mismo entorno, los más cercanos al Niemeyer llamados a ser la Isla de la Innovación, mientras en Corvera apuestan por la zona de Los Balagares y, sobre todo, el enorme polígono de Silvota-Rovés, aún por urbanizar. Sumando el plan de una segunda fase de La Granda, en Carreño, la comarca podría llegar a contar con otros 2,3 millones de metros cuadrados de suelo industrial, tantos como suma en la actualidad con los polígonos y parques empresariales ya urbanizados y en los que apenas hay libres algunas naves y unas pocas parcelas.

Una empresa como es el caso de la Cooperativa Avilesina de Transportes, ha optado por lanzarse a ocupar parcelas de un polígono que aún no está urbanizado, como es el de Silvota-Rovés, pero eso es algo que no todas las compañías pueden permitirse. La mayoría debe conformase con ocupar algo de lo que hay, que ni es mucho no se adapta a todas las necesidades. Al mismo tiempo, también es cierto que la economía aún no ha despuntado lo suficiente como para que empresas de mediano o gran tamaño se dispongan a hacer inversiones de ese calado. Por el momento, ningún ayuntamiento ha tenido que ver perder una oportunidad por no disponer de suelo, pero en algunos círculos subyace un cierto miedo a no estar preparados para cuando esta oportunidad pueda surgir.

En Avilés aún restan varias parcelas por vender en el Parque Empresarial Principado de Asturias, un lugar atractivo, en un enclave estratégico y en un entorno muy favorable en que conviven importantes centros tecnológicos y empresas punteras pero demasiado caro para la mayoría de los bolsillos. Para que el suelo de Baterías pueda convertirse en una extensión del PEPA aún faltan algunos años, y la Isla de la Innovación está pendiente de que se defina el plan de vías para cerrar su configuración, aunque la idea esta clara: «reservar la fachada a la ciudad para empresas de servicios y la parte más alejada de la ría para la industria», explica el concejal de Promoción Económica, Manuel Campa.

De menos a más

De momento, las empresas que llegan a Avilés o que, directamente, nacen en la ciudad, son de pequeño tamaño y suelen comenzar en alguna de las oficinas de La Curtidora para mudarse a otros enclaves cuando se hacen más grandes. «Ahí solo tardan diez o quince días en poder instalarse», asegura Campa. Fuera de ahí, las cosas son más complicadas.

Si lo que se busca son naves, las opciones se desplazan a Corvera, salvo que pueda encajar algún espacio de los que el cierre de alguna empresa ha dejado libre en algún polígono. La Consolación y La Rozona aún tienen espacios disponibles que todavía no se han logrado comercializar. Se trata en ambos casos de áreas industriales desarrolladas por promotores privados. Y alguna parcela libre queda aún en Cancienes, donde en caso de que fuera necesario aún podrían urbanizarse otros 100.000 metros cuadrados.

«En Corvera hay suelo industrial para que las empresas puedan instalarse, y estamos preparados para acoger compañías de diferentes tamaños», señala el alcalde, Iván Fernández. Los terrenos de Los Balagares y Silvota que podrían atraer a esos negocios están a la espera de que algún promotor quiera urbanizarlos, pero ya cuentan con la calificación necesaria y todo el desarrollo urbanístico en orden. «Los terrenos están aprobados y nosotros ofrecemos tanto discreción como agilidad», señala el regidor.

Todos los gobiernos municipales son conscientes de la importancia de contar con espacio disponible para un eventual despegue económico. «Necesitamos un desarrollo industrial para consolidar población», dice Triguero con la vista puesta en un posible viraje del aeropuerto que «podría ligarse a la industria, aunque eso requeriría de infraestructuras como el tren, y en algún documento estratégico del Principado se apostaba por el AVE más que por el aeropuerto», lamenta.

La autovía, hoy por hoy, es el principal reclamo. El PEPA gana puntos con la construcción de los accesos desde la AI-81, y Silvota también juega esa carta. Todo pensando en el futuro, porque, al margen de alguna iniciativa puntual, sigue habiendo poco movimiento. «Repuntan las licencias y la construcción, pero aún no hay grandes proyectos empresariales», señala Fernández.

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