Más de la mitad de los jóvenes del plan de cualificación de la Cámara encuentra trabajo

Favio Resch Iglesias, Beltrán Calderón Rubio, de pie, y sentados, Daniel Sebares Fernández y Alba Fernández Fernández, participantes en el último programa PICE de la Cámara en 2017. / MARIETA
Favio Resch Iglesias, Beltrán Calderón Rubio, de pie, y sentados, Daniel Sebares Fernández y Alba Fernández Fernández, participantes en el último programa PICE de la Cámara en 2017. / MARIETA

El programa de empleo PICE está dirigido a menores de 30 años y se lleva impartiendo desde el año 2015

YOLANDA DE LUIS AVILÉS.

Son jóvenes y buscan empleo, bien a través de la puesta en marcha de su propia iniciativa empresarial o por cuenta ajena. La Cámara de Comercio pone en marcha anualmente, desde 2015, un programa de cualificación y empleo que pretende acompañarles en ese camino, se trata del Programa Integral de Cualificación (PICE). En semanas pasadas comenzó una nueva edición con quince participantes. En este tiempo, unos noventa menores de 30 años se beneficiaron de este proyecto. En el del año pasado lo hicieron treinta y siete crearon su propia empresa, mientras que una decena pudo encontrar trabajo en empresas que apuestan por el empleo juvenil.

Cuatro de estos jóvenes contaron su experiencia a LA VOZ DE AVILÉS, junto al responsable del programa en la Cámara, Alejandro Granda, que destaca el éxito de un programa que nace de la Iniciativa de Empleo Juvenil del Fondo Social Europeo y del Ministerio de Empleo. De hecho, los jóvenes deben estar inscritos en Garantía Juvenil, ser menores de treinta años y no estar trabajando para poder participar en este programa.

«Cuando comenzó a desarrollarse prácticamente no se conocía, pero ahora casi no necesita de publicidad, es un programa que los jóvenes conocen y consideran interesante para conseguir empleo por lo que es raro el día que no pase alguno por nuestras instalaciones interesándose por él», explica Granda. La formación es específica en función de las características y necesidades de cada uno de los participantes y trata de que profundicen en la realidad del mercado laboral. Quienes participan y optan por seguir el camino del autoempleo creando su empresa cuentan con una subvención de 1.800 euros, mientras que las empresas que contratan en prácticas a estos jóvenes durante seis meses reciben una ayuda de 4.950 euros.

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Daniel Sebares Fernández trabaja en una de estas últimas empresas, Asturmail (Asturiana de Mantenimiento Electromecánicos Industriales). Él tiene 22 años y un grado medio de la rama de Electricidad. «Después del cursillo en la Cámara, la empresa contactó conmigo y no lo dudé cuando vi la oportunidad de continuar formándome y a la vez trabajando». Se trata de una empresa joven ubicada en el PEPA y que apuesta precisamente por la formación de sus trabajadores.

Sebares destaca del programa de la Cámara de Comercio, el trabajo realizado con la psicóloga porque «nos hizo ponernos en la piel del empresario, compruebas que por ser jefe no se tiene todo fácil, que el camino para crear una empresa y que siga adelante cada día es muy duro».

Alba Fernández Fernández llegó a la Cámara de Comercio derivada desde La Curtidora. Con sus 26 años tenía claro que quería crear un centro de ocio infantil, junto a su prima, y desde hace un par de meses ya está en funcionamiento en Raíces. Se llama Sapyrín Park y su promotora encontró útil el curso «tanto por las habilidades sociales que adquirí que me ayudan en la comunicación con las madres, como por el manejo de los programas informáticos para la gestión de la empresa».

Camino complicado

Llevaba tiempo dándole vueltas y el programa le ayudó a quitar sus miedos. «Tenía vocación de emprendimiento y me ha ayudado a poner en marcha mi negocio», afirma. Aunque reconoce que el camino no fue precisamente de rosas, sino todo lo contrario, «hubo momentos en que me veía superada, muchos trámites, la obra se complicaba... queríamos abrir al inicio del curso y no lo conseguimos, al final abrimos en noviembre».

Favio Resch Iglesias tiene 28 años y llegó a la Cámara de Comercio y a este programa con una idea empresarial muy clara, quería reabrir el Centro de Formación Cabruñana. Como sexólogo, este será uno de los campos en los que trabajará, pero también otras profesiones de la rama sanitaria y sociosanitaria, así como la química.

Molesto con la falta de ayudas municipales al emprendimiento, comparte con su compañera Alba Fernández la experiencia de haber vivido las dificultades de poner en marcha su empresa. «En el curso nos dijeron que si algo puede ir mal va ir mal y eso ha sido importante saberlo porque lo cierto es que en el camino encuentras muchos problemas y piensas en tirar la toalla muchas veces».

A sus 22 años, el economista Beltrán Calderón Rubio ha encontrado en este programa de la Cámara de Comercio una oportunidad para tener su primera experiencia laboral con prácticas remuneradas. Llega al curso a través de un amigo que le informó sobre él y «pensé que sería interesante para continuar formándome» y ahora tiene un contrato en Infinitargo S. L. una multinacional experta en gestión medioambiental, pero que cuenta también con departamento de viajes y de gestión inmobiliaria.

«Durante la carrera no se prepara a la gente para afrontar el mercado laboral, pero en este curso sí se hace, está más enfocado al empleo y eso ayuda luego a la hora de trabajar porque has adquirido habilidades que no tenías», destaca Calderón Rubio sobre el programa PICE.

La nueva edición iniciada el lunes cuenta con dos grupos de quince participantes cada uno de ellos. Finalizará en febrero y serán 130 horas de formación dirigida a profundizar en habilidades sociales y laborales y en las nuevas tecnologías de la información. Esta es la formación troncal y a partir de ahí comienza la específica pensada para dar respuesta a las expectativas de cada uno de los participantes.

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