Motivación contra el absentismo

María José Villaverde, durante su intervención. / MARIETA

Expertos en educación instan a adoptar una actitud proactiva y recuerdan que el éxito está en el clima de una clase

C. DEL RÍO AVILÉS.

El 16,6% de absentismo escolar en Asturias no una tasa preocupante en relación con el 19% de media nacional, pero sí en comparación con la europea, de un 10,7%. Contar con las claves de detección y un protocolo de actuación ayudaría a disminuir un porcentaje que se ceba con las familias con una situación socioeconómica y cultural débil, con las minorías étnicas, la desmotivación familiar, la repetición de curso y con los hombres. «Las mujeres son más perseverantes y ven los estudios como herramienta de independencia económica y, por lo tanto, social y personal», señaló Rubén Fernández Alonso, del servicio de evaluación educativa de Asturias, en la jornada formativa sobre abandono escolar temprano celebrada ayer en el Centro de Recursos para el Profesorado.

Organizada por la Asociación de Inspectores de Educación de Asturias (Adideas), el objetivo fue profundizar en el conocimiento del tema y la presentación de los proyectos que hay en marcha, como el Erasmus + 'Early School Leaving', que está a punto de concluir y compara la situación en España con la de Turquía y Bulgaria, que presentan unas tasas de abandono escolar similares, y el Proren, en el que participa la Universidad de Oviedo y que está en fase inicial.

Antes, expertos como Violeta Álvarez o Samuel Fernández, ambos del departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo, ofrecieron algunos datos sobre la situación de minorías étnicas o, en el caso del segundo, pusieron en perspectiva el abordaje de este problema por parte de algunos vecinos europeos.

Violeta Álvarez destacó que el 64% del alumnado gitano no realiza ningún tipo de formación ni estudio. Para reducir este elevado porcentaje hay una abundante documentación teórica, pero ella animó a «entonar el mea culpa porque estos documentos se dan de bruces con los estereotipos que se siguen manejando».

Samuel Fernández afirmó que conseguir que el alumno acuda a clase es un elemento que en sí mismo «hace que sobrevivan». Por eso, instó a actuar y ser «proactivo». En otras palabras, «enganchar y motivar al alumno». De ahí que expusiera con reservas el modelo que en Europa se basa en la gestión (comprobar las faltas y enviar un mensaje a las familias) y los profesionales (especialistas y personal de apoyo). En su opinión, «demasiados intermediarios» sobre cuya efectividad no hay estudios concluyentes. «La clave es el aula y el colegio. El clima de trabajo de la clase parece ser determinante», resumió.

El proyecto de investigación Proren, presentado por María José Villaverde, también del departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo, trata de «identificar y poner en conexión los programas de éxito que generan resiliencia y analizar esos procesos de implicación, de sentirse competente y de esperanza». «Una resiliencia, personal, social y comunitaria», subrayó. En estos momentos, tratan de identificar a personas que hayan pasado por ese proceso.

Frente a este proyecto que empieza, el Eramus + termina y, según explicó el inspector Eduardo Colino, ha permitido establecer una «guía de intervención para centros educativos que ofrece unas pautas de detección y luego de intervención», en todos los ciclos de la educación, desde infantil hasta formación profesional, aunque cuando se habla de abandono escolar se hace referencia a la franja de edad de los 18 a los 24 años.

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