Multan con 1.080 euros a un entrenador que envió un vídeo porno a un menor

El hombre alcanzó un acuerdo con la Fiscalía y aceptó una condena por un delito de provocación sexual

C. R. AVILÉS.

Un entrenador de equipos infantiles de fútbol en Avilés aceptó ayer una condena de multa por un delito de provocación sexual tras reconocer el envío de un vídeo de contenido pornográfico a un niño de catorce años a través de Whats- App. Al acusado se le impondrá una pena de multa de doce meses a razón de tres euros diarios (1.080 euros en total), con responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago, junto con el abono de las costas procesales.

El juicio estaba señalado para ayer por la mañana en el Juzgado de lo Penal número 1 de Avilés, aunque la sesión se limitó a la ratificación de la conformidad alcanzada con anterioridad entre el Ministerio Fiscal y el letrado de la defensa.

El acusado reconoció que, en su calidad de entrenador de equipos infantiles de fútbol, envió un mensaje de WhatsApp a uno de sus pupilos, que entonces tenía catorce años de edad, un vídeo de contenido claramente pornográfico, en el que intervenían mayores de edad realizando conductas sexuales explícitas.

Los hechos fueron considerados constitutivos de un delito de provocación sexual del artículo 186 del Código Penal, que reza textualmente que «el que, por cualquier medio directo, vendiere, difundiere o exhibiere material pornográfico entre menores de edad o personas con discapacidad necesitadas de especial protección, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses». Lo que queda sujeto a la discusión es qué abarca el concepto de pornografía, aunque en este caso el vídeo era, al parecer, tan explícito, que no hubo ninguna duda.

Si los teléfonos móviles ya se habían convertido en un soporte para grabar y almacenar material fácilmente, la popularización de redes sociales y de aplicaciones de mensajería como el WhatsApp ha terminado de hacer el resto. Cíclicamente se conocen casos de delitos contra la libertad sexual, que engloban no solo la provocación sexual por la que ha sido condenado este entrenador, sino también agresiones, abusos y acosos sexuales, exhibicionismo y prostitución, entre otros.

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