El Museo de Avilés gana en ciencias

Casto Fernández Ovies, Manuel Ángel Hidalgo y Yolanda Alonso, con el catálogo donado. / MARIETA

Sus fondos se incrementan con los tesoros del trabajo científico del doctor Graíño

M. PICHEL AVILÉS.

Avilés contó con un museo pionero en Asturias y en España. Una exposición de ciencias naturales que recogía la labor investigadora y recopiladora del doctor Celestino Graíño Caubet, al que su hijo Celestino Graíño Cors dio forma en un chalé propiedad de la familia en la calle Fernández Balsera. Aquel proyecto, el Museo de Ciencias Naturales Graíño, que alcanzó gran fama, se cerró en 1965 después de haber nacido en 1944. Para su inauguración se creó un catálogo con reproducciones y descripciones de su colección. Una publicación perdida, que Casto Lorenzo Fernández Ovies encontró un día por casualidad en un mercadillo, y que ayer donó al Museo de la Historia Urbana de Avilés, cuyos fondos ganan en ciencias, puesto que también acogerá parte de la producción científica, digitalizada, de aquellos dos farmacéuticos e intelectuales que adquirieron prestigio nacional con sus trabajos.

«Encontré el catálogo por curiosidad en un mercadillo en Piedras Blancas», desvelaba Casto Fernández Ovies, biólogo jubilado, y exprofesor del instituto Carreño Miranda. Destacado también por su faceta divulgadora, es un perfecto conocedor de la figura de los dos Graíño. «El catálogo me despertó interés por conocer más sobre ellos», admitió en el acto de entrega del ejemplar, en el que estuvo acompañado por la concejala de Cultura, Yolanda Alonso, y por el director del Museo de la Historia Urbana de Avilés, Manuel Ángel Hidalgo. Precisamente Yolanda Alonso calificó la donación como «un acto de generosidad».

Según Ovies, el padre de la saga Graíño «era un naturalista de nivel, gran conocedor de la ornitología de Asturias, miembro de la Sociedad Española de Historia Natural». Y recopilador de animales, tantos, que el museo llegó a contar con 550 ejemplares de aves, 150 de mamíferos, un millar de insectos y 50 reptiles. Algunos inusuales, como un cordero de dos cabezas que se puede ver con detalle en el catálogo.

El Museo de Graíño llegó a contar con 550 aves, 150 mamíferos y un millar de insectos

Fue el hijo, Graíño Cors, quien decidió que la colección de su padre tendría que ser vista. Y un año después del fallecimiento de este, en 1944, la puso en marcha en una calle Fernández Balsera muy diferente de la actual, jalonada de chalés sobre la ladera. «Hubo una inundación, y buena parte de los fondos se estropearon. Lo que se recuperó, una parte se fue a la Universidad de Oviedo, y otra parte quizás la tenga la familia», indicó Ovies, que también mencionó la «magnífica» biblioteca con la que contaba el museo, y de la que se estropeó casi todo.

Ovies no solo donará el catálogo, también en formato digital parte de la producción bibliográfica del doctor Graíño Cors. Asimismo, María Ramírez Fueyo y Cristian Vázquez, donarán su artículo 'Celestino Graíño Caubet. Del gabinete de Ciencias Naturales al Museo Graíño'.

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