Noche de Halloween

Diferentes estéticas se encuentran en la noche más terrorífica./
Diferentes estéticas se encuentran en la noche más terrorífica.

MERCEDES DE SOIGNIE

Ya llegó de nuevo la víspera de Todos los Santos, una noche que cada vez levanta menos polémica, diluida por un progresivo aumento de adeptos a una estética atractiva por creativa. La crítica más esgrimida argumenta que la invasión de esta celebración de origen anglosajón nos fue ajena hasta hace unas décadas, y la respuesta viene servida a poco que se piense: no hay nada más patrio que apuntarse a todos los saraos.

Los lejanos orígenes celtas de la festividad de Halloween han evolucionado a lo largo de la historia con la adopción por diferentes pueblos de la ancestral creencia de que en esta noche los espíritus regresan a este mundo para mezclarse con los vivos. Si la tradición llegó a América de la mano de los inmigrantes irlandeses, más de ciento cincuenta años después regresa a Europa con el poderoso sello de Hollywood. Lo que en principio se vio como una moda sin futuro más allá de la novedad tiene visos de convertirse en una fecha señalada en el calendario festivo. Una oportunidad importante de espolear al reticente consumo a mes y medio de las navidades.

La noche de los muertos y las brujas ha pasado del cutrerío de andar por casa, entiéndase ponerse encima un par de trapos y algunos toques de pintura, a cuidadas e imaginativas estéticas que se superan en cada celebración. Hay múltiples posibilidades, y a brujas y muertos se unen fantasmas, monstruos salidos del cine de ficción o el amplio abanico que ofrece la tradición mexicana que gana adeptos cada año.

Los variopintos personajes encuentran escenarios propicios en establecimientos y locales. Pocos lugares se resisten a colocar por unos días calabazas sonrientes, telas de araña con peludos arácnidos incluidos, velas y un largo etcétera. Los centros de enseñanza y colegios no se quedan atrás en una puesta en escena que conquista también a los más pequeños que asumen con naturalidad el toque terrorífico de todo cuanto envuelve a Halloween. El reciente cambio de horario alarga la noche que da una nueva perspectiva a la celebración que se convierte en familiar por unas horas para proseguir más tarde con otro ambiente. El espectáculo continúa.

En la villa las fiestas proliferan en diferentes locales, unas abiertas al público en general y otras organizadas por grupos de amigos o incluso padres que coinciden en la parada del bus del colegio. La llegada de los asistentes despierta el entusiasmo general que no escatima exclamaciones de sorpresa ante los más preparados e imaginativos. La noche es larga y no hay prisa por disfrutarla. Entre los numerosos participantes , Luis Alfonso, Mari Cruz, Mari Sol, Fanny, Elena, Alonso, Andrea, Iván, Bea, José Antonio, Angela, Susana, Ana, Leticia, Tamara, Irene, Desirée, Sonia, Marilyn, José Manuel, Fernando, Carmen, Roberto, Alberto y Agustín.

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