Una nonagenaria con demencia, intoxicada por humo en su casa de Avilés

Edificio de Gutiérrez Herrero en el que se produjo el incidente. / MARIETA
Edificio de Gutiérrez Herrero en el que se produjo el incidente. / MARIETA

Servicios Sociales estaba tramitando su declaración de incapacidad y su ingreso forzoso en una residencia tras varios incidentes similares

R. ARIAS/ E. FANJUL AVILÉS.

Una intensa humareda comenzó a salir ayer de una de las ventanas del número 7 de la calle Gutiérrez Herrero, y alertó tanto a los vecinos que requirieron la intervención de los Bomberos. No era más que una cazuela olvidada al fuego, cuyo contenido había comenzado a quemarse, pero la anciana que ocupaba la vivienda en la que se produjo el incidente tuvo que ser trasladada al Hospital San Agustín con síntomas de intoxicación por humo.

Se trata de una vieja conocida del los Servicios Sociales municipales, que llevaban tiempo tramitando una declaración de incapacidad por su estado de demencia, así como su ingreso en una residencia, ya que no era la primera vez que se producía un incidente de estas características. «Hace unos meses tuvieron que venir los Bomberos porque se había caído y no abría la puerta al médico para que la atendiese, y otras veces se ponía a gritar por la ventana», cuenta María Gómez, una de las vecinas del inmueble.

También en esta ocasión ocurrió lo mismo. La mujer se negaba a abrir la puerta de su domicilio, de modo que los Bomberos tuvieron que accder a la vivienda a través de una ventana. Una vez dentro, solo tuvieron que apagar el fogón y ventilar la vivienda, ya que el accidente doméstico no había ido a mayores.

La anciana fue derivada al Hospital San Agustín y, desde allí, irá a un centro de mayores

Sin familia cercana

La anciana, ya nonagenaria, no tenía familia cercana que pudiera atenderla, y los Servicios Sociales consideran que no está capacitada para vivir sola. Precisamente a finales de esta semana estaba fijado su ingreso en una residencia, a la que probablemente se dirigirá en cuanto salga del hospital. Allí mismo está estipulado que se pueda completar la valoración para determinar su grado de incapacidad, ya que hasta ahora había resultado complicado debido a su negativa a que los profesionales entraran en su casa.

«Empezó a trastornarse hace unos años, tras la muerte de su marido, y se la veía muy mal, a veces confundía la puerta del portal con la de la sala de contadores», recuerda José Luis de la Balsa, otro de los vecinos, convencido de que «su estado supone un peligro para sí misma y para el resto de los vecinos».

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