La nueva nave de AZSA entrará en servicio el segundo semestre

La nueva nave se construye a lo largo del muelle Sur de la dársena de San Juan, en el que AZSA opera prácticamente en exclusiva /  MARIETA
La nueva nave se construye a lo largo del muelle Sur de la dársena de San Juan, en el que AZSA opera prácticamente en exclusiva / MARIETA

Será la mayor del puerto, que a su vez se consolidará como uno de los mayores centros de expedición de zinc del mundo

J. F. G. AVILÉS.

La nueva nave de acopio de blenda y de producto terminado que construye Asturiana de Zinc en el recinto portuario comienza a tomar forma. De momento solo bajo el suelo, en la cimentación, que entra en su recta final. Una vez finalice la obra -la empresa mantiene que entrará en servicio el segundo semestre del año- será la mayor del puerto, que a su vez se erigirá en uno de los mayores centros de expedición de zinc del mundo.

Asturiana de Zinc recibe vía marítima del orden de 1,2 millones de toneladas anuales de blenda, mineral que constituye la principal materia prima de su proceso de producción. Tal cantidad supone en sí misma la cuarta parte del tráfico portuario total. Además, también exporta por el mismo cauce el grueso de su producción, tanto de zinc -523.239 toneladas en 2017, batiendo su propio récord por séptimo año consecutivo- como de ácido sulfúrico, su principal subproducto.

La nave se construye en la dársena de San Juan, de forma perpendicular a la actual, que se extiende de forma paralela a la avenida de la Playa. Entró en servicio en 2015, tras una inversión de unos siete millones de euros.

La nueva será más grande, con una capacidad de hasta 250.000 toneladas frente a 180.000, más larga, trescientos metros de longitud, veinte más, ligeramente más alta, de similar diseño y estética e idéntica funcionalidad. También dispondrá de cintas transportadoras diseñadas para descargar el mineral del buque y transportarlo a la factoría sin que toque el suelo y prácticamente sin exponerlo a la intemperie. Además de agilizar las operaciones, el sistema está concebido para minimizar la difusión de partículas PM10, el único agente contaminante que según el Principado superó el año pasado en la comarca los valores máximos permitidos y únicamente en una estación, la del matadero, situada a las puertas del recinto portuario.

La inversión asciende diez millones y medio de euros y responde tanto a las necesidades de la empresa como a las exigencias del Plan de Calidad del Aire redactado por el Principado. La revisión aprobada el año pasado con una vigencia de tres recoge inversiones por valor de catorce millones de euros a desembolsar por la industria y el puerto, lo que significa que tres cuartas partes corresponden a la nueva nave de Asturiana de Zinc.

La empresa concentra así definitivamente su actividad logística en la dársena de San Juan, en la que opera de forma poco menos que exclusiva, situación que ya se daba de facto desde que en el segundo trimestre de 2016 Cementos Tudela Veguín trasladó a Gijón sus tráficos de clínker, y consolida aún más su condición de primer cliente del puerto.

Ocupa, mediante concesión, una parcela de 72.334 metros cuadrados otorgada por un plazo de 33 años a contar desde el pasado 1 de agosto prorrogables otros ocho por la que abona al puerto una tasa anual establecida en 796.736 euros para su primer año de andadura. A ella se suma la de actividad, ocho céntimos por tonelada con un mínimo de 2.090.000 al año, es decir, al menos otros 167.200 euros.

Las operaciones con graneles, es decir, descarga de blenda en partidas que oscilan entre las 10.000 y más de 50.000 toneladas procedentes de distintas partes del mundo y carga de ácido sulfúrico, se concentran en los dos muelles de la dársena de San Juan, mientras que gran parte de las de exportación de zinc aún se mantienen en los de Raíces.

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