Un nuevo reglamento del grupo municipal da más poder a De Rueda y De la Torre

Las normas de funcionamiento interno se modificaron en octubre «sin contar con la participación de los concejales»

R. A. AVILÉS.

El grupo municipal popular se rige, desde el pasado mes de octubre, por unas nuevas normas de funcionamiento, un reglamento que ha servido para dar más poder tanto al presidente de la gestora, Pedro de Rueda, como al portavoz municipal, Carlos de la Torre. La división exacta del grupo, en la que tres ediles son afines a la dirección regional y otros tres críticos con esta, se resuelve desde hace tres meses con un voto de calidad de la presidencia, ostentada por De Rueda y, en su caso, por el del portavoz municipal.

El reglamento se aprobó en una reunión del grupo celebrada el pasado 23 de octubre. Contó con el desacuerdo de los tres ediles críticos, que ya han impugnado el reglamento ante el comité ejecutivo autonómico y solicitado que no se aplique. En el escrito remitido a Oviedo explican que los propios estatutos del partido marcan que este tipo de normas deben aprobarse al inicio del mandato, por lo que lo consideran «extemporáneo».

Su principal queja, sin embargo, viene del hecho de que fue el propio Pedro de Rueda el que deshizo el empate. «El presidente de la junta gestora participa y forma parte del grupo municipal, pero no tiene facultades para dirimir en el supuesto empate de una votación, al contar con voz, pero sin voto», señala el escrito, rubricado por Alfonso Araujo, Constantino Álvarez y Francisco Zarracina, que acusan además a De Rueda de haber cometido «múltiples ilegalidades e irregularidades».

Las nuevas normas deshacen el empate existente en el grupo con un voto de calidad

El nuevo reglamento recoge además otras cuestiones, unas orientadas a dificultar el transfuguismo, como el hecho de que se prohiba acepar a concejales que figurasen «en la candidatura de otra formación política o grupos independientes de electores», salvo que estos se integren en el PP y otras, las más, encaminadas a establecer un orden. En este sentido se señala que las decisiones del grupo vincularán a todos sus miembros, que los ediles deberán atender a las instrucciones del partido y que, en el caso de que incumplan las directrices podrán ser expulsados del grupo municipal «previa apertura del oportuno expediente disciplinario».

El reglamento fue impuesto desde la dirección regional, y Avilés fue uno de los primeros lugares en los que se aprobó, aunque con el desacuerdo de la mitad de los ediles de la formación.

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