«Nunca se es mayor para cambiar hábitos y actitudes que nos hacen daño»

La psicóloga Aurora Artime, en el Centro de Mayores./MARIETA
La psicóloga Aurora Artime, en el Centro de Mayores. / MARIETA
Aurora Artime - Psicóloga

Defiende que ser optimista no viene dado por la naturaleza sino que requiere más esfuerzo y coraje que ser pesimista

C. DEL RÍOAVILÉS.

La psicóloga Aurora Artime animó ayer a los usuarios del Centro de Mayores de Las Meanas a quererse y tratarse bien. A través de la charla-coloquio 'Hazte un regalo. Trátate bien', les instó a descartar los pensamientos negativos y adoptar nuevos hábitos de conducta destinados a sentirse bien con uno mismo.

-¿Tan mal nos tratamos?

-Sí. Somos nuestros peores enemigos. Si alguien de fuera viniera a tratarnos como lo hacemos nosotros, habría problemas. Somos crueles y poco compasivos con nosotros mismos.

-¿Y ese tipo de actitud se agrava con la edad?

-No se agrava exactamente, lo que ocurre es que acabamos interiorizando esas pautas que damos por naturales y que no lo son. Tenemos que buscar un cambio y el primer paso es tomar conciencia porque vivimos con cosas que nos hacen daño y no nos damos cuenta. El cambio no es imposible.

-¿Qué actitudes o comportamientos son dañinos y cómo se pueden cambiar?

-Son cosas tan sencillas como dejar de quejarse, que parece una tontería pero que no lo es. Cuando nos empeñamos en sentirnos víctimas, cuando nos criticamos o criticamos a los demás, nos estamos haciendo daño. Este tipo de conductas automáticas son piedras que tiramos contra nuestro propio tejado. Tenemos que aprender a aceptar que la responsabilidad de nuestra vida es nuestra y no de los demás.

-¿Quejarse no tiene algo de terapéutico?

-Si es una queja consciente, de cinco minutos por la mañana y otros cinco por tarde, para sacarlo y ya está, puede. Yo me refiero a la queja como forma de vida.

-¿La edad es una excusa para no hacerlo? ¿Tienen las generaciones más jóvenes más recursos?

-Nunca somos lo suficientemente mayores para cambiar las cosas que nos hacen daño. La capacidad de cambiar y modificar algo con nuestra vida está siempre en nuestras manos. Lo que sí es cierto es que ahora la gente más joven tiene más acceso a información y puede aprender a relacionarse de otra manera.

-Se habrá encontrado con personas reticentes al cambio. ¿Qué impresión le producen?

-Sí, a veces ocurre y me da un poquito de pena. Pero soy optimista y pienso que quizás no es el momento adecuado porque cada persona tiene sus tiempos y sus ritmos. Y hay que respetarlos. No se puede empujar ni forzar a nadie.

-¿Ser optimista o negativo son comportamientos naturales?

-No, para nada son naturales, sino que se aprenden. Es más cómodo ser pesimista y echar la culpa a los demás. Ser optimista requiere esfuerzo y coraje.

-Usted anima a convertir los problemas en oportunidades.

-Estoy convencida de que todo lo que nos pasa no es una casualidad y tiene un 'para qué'. Si yo me enfoco en las cosas malas, me limito mucho y me cierro muchas puertas. Si en cambio lo veo como una oportunidad de cambio puede ser el acicate para mirar cosas que no funcionan en mi vida y cambiarlas. Un ejemplo es la pérdida del trabajo. Por supuesto que es duro, pero también puede ser una oportunidad para reinventarse o hacer algo que tenías en mente y no habías llevado a cabo.

-¿Tratarse bien es clave para ser feliz.

-Sí. ¡Estoy tan harta de ver a todo el mundo quejándose! Sobre todo después de esta crisis, en la que ha habido gente a la que le ha ido bien, luego algo habrá que podamos hacer nosotros.

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