Un oasis en Avilés contra los atascos en playas

Dos mujeres paseaban ayer por la orilla de la ría y otras dos toman el sol en San Balandrán. / MARIETA

La tranquilidad y la escasa afluencia, principales atractivos valorados para elegir esta zona portuaria | El arenal de San Balandrán en la ría se ha convertido en una alternativa para tomar el sol

S. G. AVILÉS.

La masificación de las playas de la comarca y los atascos que se generan al acceder o salir de ellas ha llevado a los avilesinos a buscar otras alternativas para aprovechar los pocos días de sol de este verano. La playa de San Balandrán se ha convertido en un oasis contra los atascos y las acumulaciones de personas y recibe cada día a un pequeño grupo de avilesinos dispuestos a tomar el sol o refrescarse en esta pequeña zona portuaria.

Son pocos metros los que se pueden aprovechar, pero los suficientes para instalar toallas, tumbonas y sombrillas. Además, al ser una zona con arena de playa, los más pequeños juegan en ella a hacer castillos. El punto negativo, aunque no hace cambiar de idea a los que la escogen como destino, es que en toda la playa de San Balandrán está prohibido el baño al tratarse de zona portuaria. Junto a la zona de descanso se encuentra un pequeño embarcadero y frente a ella cargan y descargan grandes buques.

Ayer eran varios los pequeños grupos que se acercaron hasta allí para aprovechar los rayos de sol. «Es una zona tranquila, sin mucha gente y alejada del bullicio», comentaba Javier Menéndez, que junto a su familia se acercó hasta San Balandrán para pasar parte del día. Igual que él muchas de las personas que ayer se pusieron el bañador y extendieron su toalla en esta zona destacan de ella las «pocas aglomeraciones. Encuentras aparcamiento y puedes estar aquí sin problemas».

A pesar de que el baño está prohibido, algunos de los visitantes desafiaron al calor accediendo al agua. Remojarse o pasear por la orilla es el plan más escogido aunque alguno más intrépido se animó a nadar en esa zona para refrescarse. «No hay corriente ni olas, no hay peligro por estar aquí, pero esperamos que no se ponga de moda ahora y se nos acabe el silencio y la tranquilidad», apuntaron los bañistas. Además de colocarse junto a la orilla, algunos grupos optaron por colocar sus enseres en las zonas verdes anexas.

«Está el bar aquí al lado por si necesitas algo y nunca nadie nos ha dicho nada. Mientras podamos vendremos a tomar el sol aquí en vez de a otras playas», recalcó Javier Menéndez.

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