Las obras de Santa Apolonia se acercan al cruce de El Pozón con el futuro de la visera sin definir

Los trabajos de urbanización llegan a las inmediaciones de la marquesina de El Pozón. / PATRICIA BREGÓN

El gobierno planteará la próxima semana a los grupos una solución para la marquesina en base a las conclusiones del estudio técnico

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Las obras de reurbanización de la avenida de Santa Apolonia mantienen el calendario de trabajo y se aproximan a su punto crítico, posiblemente el momento más complejo que coincide con el ecuador del proyecto. Se trata de la construcción de la glorieta de El Pozón para sustituir el actual cruce por una rotonda para aumentar la seguridad y la fluidez en la circulación.

Es uno de los puntos más complicados en los trabajos por su incidencia directa en la vía y la complejidad de la intervención. Lo cierto es que, hasta la fecha, la afección en la circulación ha sido mínima para la magnitud de la reurbanización que se ha hecho. La planificación de los técnicos municipales ha demostrado su idoneidad para aminorar las molestias a los vecinos en una intervención de estas características.

La construcción de la nueva rotonda se hará por fases. En una primer momento, se definirá su perímetro y se renovarán todas las redes de servicios. Una vez culminada esa fase, se creará la zona central. Parte de la actividad se hará en horario nocturno para disminuir la incidencia en el tráfico de la zona, uno de los mayores retos de esta inversión.

«No adoptaremos medidas que frenen las obras», asegura el Club Popular de Cultura

El futuro de la marquesina

Para construir la rotonda es necesario definir el futuro de la actual marquesina, una construcción de hormigón que, en cierta manera, se había convertido en un símbolo de la zona.

Es uno de los motivos por los que el gobierno municipal realizó una consulta entre los vecinos de la zona para decir que hacer: si mantener la configuración actual o construir una nueva marquesina en un lugar próximo, pero respetando la estética de la anterior.

La propuesta del gobierno local no surgió de un capricho, sino que los primeros estudios avanzaron la imposibilidad de trasladar tal cual la marquesina existente. En marzo del pasado año, se realizaba una consulta donde el 56,43% de los participantes apoyaba la idea de la glorieta frente a mantener el actual sistema de ordenar el tráfico. Además, el 63,33% de los vecinos apoyaba la idea de reconstruir la marquesina frente a un 36,67% que rechazaba esa posibilidad.

En este contexto, cuando las obras comenzaban, desde el Club Popular de Cultura de Llaranes se alertó sobre el valor patrimonial de la marquesina, logrando una rápida respuesta de la oposición municipal. En esta situación, el compromiso del gobierno con la oposición fue contratar un estudio independiente a principios del verano para determinar la mejor solución para la marquesina. Los técnicos debían analizar el estado del hormigón, la cimentación y las posibilidades de trasladar la marquesina para construir la glorieta.

Ahora, con los trabajos llegando a la futura glorieta, el gobierno se encuentra a punto de recibir el documento, según confirmó a este diario el concejal de Urbanismo, Luis Ramón Fernández Huerga. En la próxima semana, informarán a la oposición, bien en una junta de portavoces o en una comisión de Urbanismo.

También a la espera se encuentra el Club Popular de Cultura de Llaranes. «Confío en que el estudio demuestre que es viable conservar la marquesina y trasladarla», aseguró ayer el presidente de la entidad, Rubén Domínguez. En caso de que los técnicos lo desaconsejen, «tendremos que estudiar la situación. Pero en ningún caso adoptaremos medidas que paralicen las obras», aseguró Domínguez.

Los trabajos de reurbanización de Santa Apolonia comenzaron en las inmediaciones de Villalegre para ir acercándose hacia Los Canapés. La duración de los trabajos es de un año, pero para evitar molestias se han organizado por tramos, dejando para el final la pintura de la vía.

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