«Es un orgullo», aseguran los dos agentes condecorados

Carmen Martínez, José María Esteban, José Ramón García Fernández, Mariví Monteserín, Ricardo Badás, Manuel Menéndez Béjar y Antonio Gil. / PATRICIA BREGÓN

En esta ocasión se concedieron sendas metopas a la Asociación de Vecinos de La Luz y a la Asociación de Vecinos Marcos del Torniello

F. B. AVILÉS.

La celebración de los Ángeles Custodios es el marco aprovechado por el Cuerpo Nacional de Policía en Avilés para homenajear a diferentes representantes de la sociedad avilesina. En esta ocasión se concedieron sendas metopas a la Asociación de Vecinos de La Luz, recogida por su presidenta, Carmen Martínez García, y a la Asociación de Vecinos Marcos del Torniello, recogida por su secretario, Antonio Gil.

Según se recordó ayer, son las dos asociaciones activas con mayor antigüedad (en 1976 se fundó Marcos del Torniello y en 1977 La Luz) y muestran la vigencia e importancia del tejido asociativo de la ciudad. Ambas afrontan retos similares, como un descenso en la participación y también la complejidad del relevo generaciones, pero su relación diaria con la Policía Nacional evidencia la colaboración entre la sociedad y el cuerpo policial.

Dos condecoraciones

Además, durante la celebración se condecoró a dos agentes: Manuel Menéndez Béjar y José Ramón García Fernández. Ambos recibieron la Medalla al Mérito Policial con distintivo blanco, con la que se destaca su trayectoria. En el caso de José Ramón García Fernández es la segunda vez que recibe esta condecoración. Ambos coincidían ayer al calificar como «orgullo» el reconocimiento por ser «fruto de una trayectoria».

Manuel Menéndez Béjar comenzó a trabajar en la Policía Nacional hace dieciocho años. Desde hace tres se encuentra en Avilés, adscrito a Seguridad Ciudadana, un equipo que le permite trabajar de manera intensa con la ciudadanía. «En todas las situaciones intento aplicar el sentido común y tratar a los demás como me gustaría que me tratasen a mí», asegura.

Manuel Menéndez reconoce la buena relación existente en Avilés entre los agentes de la Policía Nacional y la ciudadanía. « Lo vemos en el trabajo a diario», afirma.

De una manera similar se expresaba José Ramón García Fernández, que llegó a Avilés en 2011 después de haber trabajado en el País Vasco. Actualmente se encuentra adscrito a la Brigada de la Policía Judicial, una de las más castigadas por los puestos sin cubrir.

«Lo más duro es la carga de trabajo que se tiene», comentaba ayer, una losa que se compensa con el apoyo de la ciudadanía. La mayor satisfacción, en cambio, es «ver cómo se logran solucionar los problemas de la gente», afirmó ayer.

Su trabajo diario crea el rostro actual de la Policía Nacional que ha sabido adaptarse a las nuevas exigencias de la sociedad, según destacó ayer el comisario, José María Esteban Corral. Así, junto con la tradicional labor de represión del delito, se refuerzan la dimensión de prevención y la actividad asistencial, comentó el comisario, que elogió la relación diaria de todo el personal del Cuerpo Nacional de Policía con la sociedad tanto en Avilés como en el resto de España.

Esta evolución sirvió para que José María Esteban trazase un paralelismo entre la advocación de los Ángeles Custodios y la actividad policial que, por su naturaleza, se convierten en protectores de la sociedad, estando presente al lado de los ciudadanos, aunque estos no se percaten de su presencia.

Esteban recordó como en 1926, los Ángeles Custodios se habían convertido en los patronos de la Policía Nacional. El comisario recordó un artículo publicado en esas fechas por el escritor Wenceslao Fernández Flórez (conocido por novelas como 'El bosque animado') en el que advertía a los delincuentes de la trascendencia esa nueva situación.

«Se puede huir de un guardia, pero no de la protección celestial», comentaba Flórez, por lo que aconsejaba al hampa que buscase una advocación protectora o renunciase a sus actividades delictivas.

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