«Padece un severo trastorno de la personalidad y debería estar tutelada»

«Padece un severo trastorno de la personalidad y debería estar tutelada»
La abogada avilesina a su llegada a la Audiencia. / PABLO LORENZANA

Los peritos de las partes protagonizaron ayer la penúltima sesión del juicio por estafa contra la abogada avilesina

EVA FANJUL AVILÉS.

El juicio de la abogada avilesina acusada de estafa entra en su recta final. Ayer se celebró en la Audiencia Provincial de Oviedo la penúltima sesión de este proceso, una jornada protagonizada por los peritos citados por las partes de cuyas declaraciones se extrae que la procesada padece «un trastorno de la personalidad límite», que realizaba una gestión de sus finanzas «caótica e incoherente» y que podría haber llevado «una contabilidad oculta y paralela» a la del bufete que compartía con un colega en Avilés.

En concreto, prestaron declaración en sala un auditor de cuentas citado por la acusación particular y un perito financiero, una perito calígrafa, así como dos psiquiatras y una psicóloga, estos a petición de la defensa. Todos ellos respondieron a las numerosas preguntas que las partes y la Fiscalía plantearon sobre la elaboración y conclusiones de informes técnicos aportados a la causa.

Entre las conclusiones más destacadas están las de los dos psiquiatras y la psicóloga clínica que examinaron a la acusada. Los tres especialistas en salud mental coincidieron en afirmar que ésta «padece un trastorno de la personalidad límite con pseudología fantástica e importante desequilibrio emocional» que en otras palabras «es como llevar unas gafas mal graduadas par ver el mundo».

Según explicaron, se trata de una enfermedad crónica y severa que le fue diagnosticada en 2011 y que la incapacitaría parcialmente para el ejercicio de la abogacía ya que « aunque sabe lo que está haciendo es incapaz de controlar sus impulsos».

Los informes respaldarían así la posible eximente por trastorno mental de la acusada que parece plantear la defensa ya que «su enfermedad le impediría ser reflexiva y atender de forma adecuada las consultas de sus clientes, por lo que debería haberse retirado o haber estado tutelada», señalaron.

Una patología que también afectaría a la capacidad organizativa de la afectada y podría estar relacionada con algunas gestiones financieras poco ortodoxas e incluso supuestamente delictivas que recoge el proceso «ya que antes de asumir un fracaso recurre a lo que sea».

En relación a esto último, el perito financiero citado por la defensa y que analizó la gestión financiera de la acusada declaró que esta era «una persona endeudada» y aseguró sentirse «muy sorprendido por el sinsentido de la gestión de sus cuentas bancarias, de las que sacaba dinero para pagar a clientes».

Por su parte, el auditor de cuentas que realizó el informe para la acusación particular que representa al exsocio de la acusada concluyó que ésta «llevaba una contabilidad paralela a la del bufete» lo que apunta a la «existencia de una sociedad opaca». Esta misma parte habría retirado ayer mismo la acusación por delito societario. Mañana se expondrán las conclusiones.

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