El Padre Ángel abre en Avilés «un espacio de acogida para quienes lo necesiten»

El Padre Ángel fue recibido efusivamente a su llegada ayer a la Fraternidad de Francisco. / MARIETA

Un encuentro de Nochebuena y conciertos benéficos serán las primeras actividades de la Fraternidad de Francisco, que funcionará de forma permanente desde enero

EVA FANJUL AVILÉS.

«Un espacio de acogida y escucha abierto a todos aquellos que lo necesiten independientemente de su situación económica, su religión, su ideología política o su condición sexual». Así define el Padre Ángel su último proyecto solidario, la Fraternidad de Francisco, el primer espacio de estas características que se crea en el mundo y que está ubicado en la calle Rui Gómez, 23, de Avilés. Su nombre homenajea al fundador de los Franciscanos y al actual Papa.

El 24 de diciembre, el centro abrirá sus puertas al público por primera vez y de manera ocasional. «Todos los que quieran celebrar con nosotros la Nochebuena pueden hacerlo. Comeremos algo, pero sobre todo disfrutaremos de la celebración», comenta el religioso asturiano. La Fraternidad de Francisco comenzará a funcionar de forma permanente a partir del 8 de enero. La intención de sus responsables es que permanezca abierta de 9 horas de la mañana a 22 horas de la noche, gracias al trabajo de voluntarios que atenderán el local.

El local de dos plantas está diseñado para albergar diferentes actividades y se adecua a los tres objetivos principales del proyecto. La primera función del centro es ser un espacio de acogimiento y escucha para cualquier persona que pueda necesitarlo. Por eso, la planta baja, presenta un aspecto de sala de estar abierta con sofás y una decoración agradable para dar sensación de hogar, a la que aquellos que sufren soledad puedan acudir cuando quieran», explica Javier Valbuena, representante de la orden Franciscana Seglar.

Habrá salas de reunión y meditación, actividad cultural y se ofrecerá asesoramiento médico y jurídico

La planta baja acogerá también el segundo objetivo del centro, que es ofrecer «garantía alimenticia en la comarca de Avilés». Aquí se realizará la recogida de alimentos para su posterior distribución.

El tercer objetivo es desarrollar la dimensión cultural del centro. Para ello, «organizaremos desayunos literarios, encuentros y aprovecharemos un pequeño escenario para ofrecer actuaciones, y el 26 de diciembre y el 2 de enero tenemos dos conciertos corales en la iglesia vieja de Sabugo», añade Valbuena.

Las estancias de la planta superior serán utilizadas para prestar servicios voluntarios y gratuitos de asesoramiento jurídico, médico o psicológico. En este sentido, el Padre Ángel hizo un llamamiento a «todos aquellos profesionales y voluntarios del ámbito sanitario, jurídico o cualquier otro sector que quieran colaborar con nosotros como voluntarios dedicando aunque sea una sola hora mes, porque los necesitamos».

Este primer piso cuenta, además, con una sala grande «donde se pueden realizar reuniones y que puede utilizar cualquier colectivo que lo precise», explica Javier Valbuena. En esta planta se encuentra también la sala de silencio, una pequeña estancia donde se podrá meditar reflexionar y pensar.

En cuanto se le pregunta por la financiación, el religioso franciscano sonríe e ironiza: «eso viene de 'arriba' y de todos los que quieran contribuir. Aquí no hay aportación de instituciones». Para recaudar fonos se colocará en la sala de la Fraternidad un buzón para donativos y otro buzón abierto como el de la iglesia de San Antonio, «donde cada uno puede dejar lo que quiera y tomar lo que necesite», señala.

En el futuro, el Padre Ángel pretende abrir cinco centros más en Madrid, Toledo, Roma, Portugal y México.

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