«Hace ya un año que estos padres avisaron del acoso y la Consejería de Educación no actuó»

Encarna García, en una fotografía de archivo. /JOAQUÍN PAÑEDA
Encarna García, en una fotografía de archivo. / JOAQUÍN PAÑEDA

Encarna García, presidenta de la Asociación contra el Acoso Escolar, pide depurar responsabilidades y el acceso a las imágenes grabadas por las cámaras de la supuesta agresión a un alumno de siete años

Cristina Del Río
CRISTINA DEL RÍOAvilés

Mutismo. Nadie quiere hablar sobre la presunta agresión a un niño de siete años por parte de dos profesores ocurrida el pasado 1 de diciembre, de la que el Hospital Universitario San Agustín informó de oficio al Juzgado de Avilés y que ayer todavía esperaba la ratificación de los padres del menor, que informaron por escrito a la Consejería de Educación pocos días después de que hubiera sucedido.

Después de que este periódico difundiera ayer el caso, nadie quiso hablar. No es novedad que la Consejería de Educación se cierre en banda y tampoco que dé instrucciones a los centros para que hagan lo propio. Tampoco la concejalía de Educación quiso hacer declaraciones. La única persona que salió a la palestra fue Encarna García, presidenta de la Asociación contra el Acoso Escolar, que exigió «que se depuren responsabilidades en ese colegio». «Esa gente no puede seguir ejerciendo la docencia, pero, claro, ya sabemos que los funcionarios son intocables. Si no los pueden echar y no tienen capacidad para gestionar una clase, que los pongan en una biblioteca». Asimismo, instó al colegio público a «dar la cara». «No vale avisar a la prensa solo cuando tienen una celebración», añadió.

La presidente de la asociación aseguró que hay cámaras de videovigilancia en el entorno del Museo de Avilés que podrían haber grabado lo ocurrido y confió en que esas imágenes puedan ser visualizadas. «Hay determinadas cámaras que tuvieron que filmar esa agresión, esperamos que no desaparezcan porque hay una concejala a la que le gusta hacer magia», afirmó.

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Encarna García cargó, especialmente, contra la consejería, a la que acusó de no hacer nada hasta que recibió la llamada de este periódico para preguntar por el caso. «Estos padres metieron hace ya un año por registro un doble caso de acoso sobre este niño de siete años y sobre su hermana, pero ningún inspector contestó». Curiosamente, ayer, después de que la noticia saliera publicada en LA VOZ DE AVILÉS, la familia recibió la primera llamada de un inspector y desde un número oculto, según afeó Encarna García. «En casos de acoso escolar, la Consejería de Educación ni está, ni se le espera. ¿Y qué es eso de llamar desde un número oculto», censuró.

Criticó el dinero «dilapidado para que una universidad privada hiciera un estudio sobre acoso escolar, en lugar de utilizar los de esta asociación, que son muy fiables». El estudio al que se refirió García, basado en una encuesta a 26.000 alumnos de entre diez y dieciocho años, recoge que, entendiendo el acoso como un hostigamiento reiterado en el tiempo, hay casi 3.000 alumnos en Asturias que pasan por esta experiencia en el centro (el 11,7% del total) y 2.360 por los comentarios que se cuelgan en las redes sociales (9,2% del total).

García hizo un llamamiento a los progenitores para que «controlen la vida de sus hijos, que hablen con ellos cada día, que les miren sus móviles, es muy fácil instalar una aplicación que controle sus pasos». Recordó que «la comunicación es fundamental» y aseveró que «en los colegios se enteran del acoso cuando ya es algo muy grave».

La denuncia

Los padres del menor remitieron a al servicio de Inspección de la consejería un escrito en el que refirieron la presunta agresión relatada por el alumno. El niño relató que dos profesores «le arrastraron por el suelo y le daban patadas en la pierna derecha desde el Museo de Avilés en calle Ferrería hasta Ayuntamiento». El niño relató también agresiones previas «arrastrándole por el suelo de la clase». En un primer lugar, la familia lo llevó al centro de salud donde le recomendaron que fuera al hospital.

El Hospital Universitario San Agustín reflejó en un informe clínico que el menor había sufrido heridas de raspado en hombro y codo izquierdo y los cinco hematomas de rodilla para abajo, de unos dos centímetros de diámetro. Tras contar el menor lo que habría sucedido, se informó de oficio al Juzgado de guardia.

Este informe fue enviado por la familia a la Consejería de Educación junto a un escrito de tres páginas en las que se expone la situación de «acoso escolar» que sufren sus dos hijos y sobre la que no se estaría trabajando. Refleja «los comportamientos anormales hacia nuestra hija por parte de otros alumnos del centro (...) materializados en insultos e intimidaciones». Hablan de empujones por las escaleras, roturas de ropa y, en general, «maltrato verbal y físico en repetidas ocasiones que provocan en nuestra hija un alto grado de estrés y ansiedad».

Explican que el colegio activó un protocolo en el que «solo se medió con la víctima, durante el que se agravó mucho más el tema (...), llegando a un estado emocional límite en el que manifestó que preferiría morirse a seguir así, que su vida en el colegio era horrible». El equipo de orientación del centro les recomendó trasladar el problema a salud mental «dando el asunto por zanjado».

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