«Si hubiera perdido las llaves, lo lógico habría sido llamar a su mujer, no al cerrajero»

C. R. OVIEDO.

El juicio con jurado popular que se ha seguido en la Audiencia Provincial contra el acusado de allanar el domicilio de su mujer el 2 de enero de 2016 concluyó ayer con la fiscal reafirmada en sus conclusiones iniciales y la defensa pidiendo la absolución de su cliente «porque nunca actuó de mala fe».

La Fiscalía explicó al jurado que el Código Penal denomina el delito allanamiento de morada y no de domicilio porque intencionadamente e refiere «al lugar donde habita una persona y, en este sentido, la casa de las Murias era la morada de la mujer del acusado desde septiembre de 2015». Insistió en que él «entró sin su consentimiento» y valiéndose de un cerrajero, después de que ella le hubiera pedido que no volviera a hacerlo. De hecho, la mujer «diferenció dos periodos muy claros», uno en el que le permitía la entrada y otro en el que no, en una separación que finalmente culminó en divorcio.

«Si hubiera perdido las llaves (como declaró), lo lógico habría sido llamar a a su mujer, no directamente al cerrajero, pero no lo podía hacer porque ella se lo había prohibido (...) y tampoco nos constan razones de urgencia para entrar», remarcó la fiscal.

Advirtió de que el Código Penal es ajeno al hecho de que el morador se sienta o no perjudicado (argumento de la defensa) para apreciar la comisión del delito.

La defensa, ejercida por la abogada Carmen Paneque, que se encontró con la oposición de la jueza-presidenta del tribunal a entrar en el conflicto familiar como justificación del acto, recordó que no había dictada en esa fecha ninguna resolución judicial que decretara a quién correspondía el uso y disfrute de la vivienda y que marcharse de ella «no significa que deje de ser la morada de mi cliente automáticamente». Insistió en la inocencia de su cliente, «que no pensó en la trascendencia de su acción», y en su «buena fe».

Ayer declararon la ahora exmujer del acusado y el cerrajero. La primera intentó evitarlo debido al seguimiento mediático del caso «para garantizar la intimidad de su hija». Denegada su petición, confirmó que le había dicho que no volviera a entrar en el domicilio y que dos días después había vuelto a cambiar la cerradura.

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