El periodista enamorado del papel

'Chefor' ante ejemplares de diferentes épocas de LA VOZ.
'Chefor' ante ejemplares de diferentes épocas de LA VOZ. / PATRICIA BREGÓN

Pocas personas pueden presumir de presentar su identidad con su pseudónimo, incluso lograr que una sola palabra sirva de tarjeta de visita. 'Chefor' (José Manuel Rad), es uno de ellos. Pero, ¿quién es Chefor? Para muchos un viajero impenitente de ALSA, para otros un avilesino que aprovecha el tiempo libre para pasar por la ciudad, hay quien recuerda su voz seria y peculiar en los informativos del Centro Territorial de Televisión Española o resumiendo los partidos del Sporting o del Real Oviedo, y no faltará quien lo identifique con un militante socialista orgulloso del partido al que se afilió en 1974 y donde continúa. 'Chefor' es todo eso y es mucho más.

Es un arijano-avilesino, el único miembro de su familia nacido en Avilés allá por 1956 en Jardín de Cantos, comenta recordando con orgullo unos orígenes que nunca ha ocultado. Jardín de Cantos fue el escenario de su infancia y también el territorio donde germinó su pasión por el periodismo que consolidó en LA VOZ DE AVILÉS. A las antiguas instalaciones de la avenida de Gijón se dirigió en el verano de 1974 para solicitarle a Juan Wes la posibilidad de ser cronista de La Maruca.

Su bagaje era la ilusión alimentada, como en muchos jóvenes, por 'Atenea', una publicación del Instituto Carreño Miranda y donde utilizó por primera vez 'Chefor', el nombre con el que siempre será conocido en Avilés, Asturias y buena parte del extranjero.

«En segundo de bachillerato publiqué un cuento y un artículo que me trajo algún disgusto con los profesores», recuerda Rad, «era un reportaje titulado 'Para qué sirven las instalaciones deportivas', comentaba su situación en el Carreño Miranda, donde había una parte sin urbanizar y como cafetería se ponía una tabla entre dos grandes bidones de aceite. Allí llevaban los bocadillos desde Maestría. Lo llamábamos 'El rincón de Antonio' en homenaje al bar de Llano Ponte».

Juan Wes aceptó la propuesta y 'Chefor' comenzó a pisar la redacción. Mandaba sus crónicas y, para su sorpresa, le pagaban. «Mi primer mes cobré 720 pesetas, nos pagaban por pieza. Nunca lo olvidaré. Recuerdo como Jesús Ovies, que entonces era linotipista, compuso mi nombre», comenta con emoción.

Pero, lo más importante de esos años, fue que el veneno de la información se introdujo en su vida, descubrió el periodismo. «Todo lo que sé de periodismo lo aprendí en LA VOZ. El periódico fue un descubrimiento. No olvidaré la estantería donde se ponían todos los diarios de España. No sabía que hubiese tantos. Leía todos los que podía», asevera.

Ese año fue realmente especial para 'Chefor'. No sólo comenzó a colaborar con LA VOZ. La fallida reforma universitaria de 1974 retrasó su incorporación a la Universidad. «Me hubiese gustado estudiar Periodismo, pero había que ir a Madrid y mi familia no podía permitírselo. Me matriculé en Filología Española en la Universidad de Oviedo».

También ese año se afilió al PSOE. Junto con Álvaro Álvarez, Santiago Rodríguez Vega, Ángeles Pascual y Faustino García Zapico formó parte de los jóvenes que reconstituyeron la Agrupación de Avilés. «En COU algunos profesores nos habían hablado de la Dictadura, la Facultad fue un mundo nuevo y cuando las ejecuciones de Salvador Puig Antich y Heinz Chez decidí que debía involucrarme», comenta antes de recordar la ilusión con la que vivió y participó en la Transición que reivindica con orgullo. «Hoy no conoce a España ni la madre que la parió, no me avergüenza decirlo», afirma con una claro homenaje a la declaración de principios de Alfonso Guerra al poco de llegar el PSOE al gobierno.

En 1982, con la licenciatura terminada, se incorporaba a LA VOZ DE AVILÉS con el primer contrato laboral de su vida. En el diario hizo de todo. Empezó en Deportes, con Agustín Romero y José María Urbano. Vivieron el Mundial de España con un cuadernillo especial donde firmó artículos diarios como 'Moebius'. «Me gustaba el nombre, fue una experiencia muy bonita».

Pasó a Local, hizo trabajo de teletipo, pinitos con el plomo y todo lo necesario hasta que al año de estar en la plantilla recibe una oferta de un periódico regional para llevar la corresponsalía de Avilés. Acepta, no sin pena, y a los seis meses es trasladado a la redacción central en Oviedo donde trabajará en Sociedad cubriendo temas de Sanidad. Permanecerá tres años hasta incorporarse a otro medio regional escrito.

La convocatoria de unas oposiciones para el Centro Territorial de Televisión Española le llevan a dar un nuevo salto profesional, aunque él siempre será un enamorado del papel. «El verdadero periodismo es el periódico. La televisión y radio son subsidiarios; es lo que siempre he defendido», asevera. Así que, en 1990, inicia una nueva andadura profesional. Tres años después es nombrado jefe de los servicios informativos de TVE en Asturias. «Fue una de las épocas más difíciles. Nos tocó la reconversión, dimos la exclusiva de la dimisión de Juan Luis Rodríguez Vigil, el accidente del Nicolasa con 14 mineros muertos... Fueron años informativamente apasionantes».

Siguió hasta que la victoria del PP en las elecciones generales de 1996 provoca su cese. «Me pasaron a Deportes para castigarme, pero me hicieron tremendamente feliz. Lo único malo fue que cubrí los dos descensos: del Sporting y del Oviedo». En 2006, con 52 años, el ERE de TVE provoca que deje de trabajar.

Ahora dedica su tiempo a su familia y a los demás a través del voluntariado en Cruz Roja de Asturias. No piensa en sacar el carné de conducir («sé como conducen todos los conductores de Alsa, el mejor era Félix Uralde, ya jubilado») y mantendrá su militancia socialista mientras disfruta de su amado Avilés.

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