«El pescado de Avilés llega a medio mundo y su distintivo es la calidad»

Ramón Álvarez, gerente de Nueva Rula de Avilés, durante un acto público. / LVA
Ramón Álvarez, gerente de Nueva Rula de Avilés, durante un acto público. / LVA

«No entiendo el concepto de fuga de barcos, son empresas itinerantes que venden su producto en base a sus intereses en un momento determinado»Ramón Álvarez Gerente de la sociedad Nueva Rula de Avilés

J. F. GALÁN AVILÉS.

La lonja de Avilés vende más del 60% del pescado que se descarga en Asturias, factura cerca de cuarenta millones de euros al año, cuenta con un alto grado tecnológico y está gestionada por Nueva Rula de Avilés, una sociedad mixta con mayoría de capital público. Ramón Álvarez es su gerente desde su constitución, en 2009, a excepción un paréntesis abierto en octubre de 2015 a raíz de su dimitir por motivos «personales y profesionales». Volvió un año después, en octubre de 2016, después de que su sucesor, Alfredo Caunedo, abandonase el cargo después de solo diez meses al frente de la lonja avilesina.

-¿Qué prioridades se marcó cuando retomó la gerencia?

-Recuperar proyectos que ya había iniciado en mi etapa anterior, desempolvarlos. El más importante es nuestro distintivo de confianza.

-¿En qué consiste?

-Surgió en 2015 a raíz de una campaña de promoción turística basada en el pescado de Avilés, y a partir de ahí desarrollamos una herramienta comercial de primer orden para reivindicar su calidad y asociarla al logo que desarrolló Comarca Avilés cuando desarrolló su campaña.

-¿Qué diferencia al pescado de Avilés del que se vende en otras lonjas?

-Aunque en origen es el mismo, la calidad final es superior gracias a los protocolos que seguimos a lo largo del proceso de venta. El producto se expone en salas climatizadas, a la temperatura adecuada, la manipulación guarda unos rigurosos estándares de higiene y los trabajadores tienen muy claros los criterios de calidad y frescura.

-¿Cuántos compradores hay en la rula?

-Entre cadenas de supermercados, grandes superficies comerciales, mayoristas y minoristas, unos 180.

-¿Y cuántos barcos operan?

-Unos quinientos, incluyendo las lanchas de mariscadores.

-¿Cómo se pueden atraer más compradores o más barcos?

-Una cosa lleva a la otra, pero no resulta sencillo determinar cuál va primero. Lo que pretendemos es crear una estructura sólida fundamentada en nuestros distintivos y certificaciones, sinónimo de calidad tanto para el comprador como para consumidor final. A partir de ahí es cuando se puede crecer de forma sostenida.

-¿Hasta dónde llega el pescado de Avilés?

-A medio mundo, bien sea en producto fresco, congelado o elaborado. Por ejemplo, la caballa de Avilés se consume en Rusia y en países del centro y del Norte de Europa, y los salmonetes en Grecia.

-¿Qué balance hace de la primera mitad del año?

-Han subido las subastas y en mayor proporción la facturación gracias a la merluza del norte, a que los barcos que faenan en aguas comunitarias, fundamentalmente francesas e irlandesas, descargan sus capturas en Avilés de forma regular.

-Se habla mucho del anisakis.

-Es un parásito que tienen todos los pescados, unos más y otros menos. A mi juicio se está generando una alarma social sin fundamento. En primer lugar porque tampoco es nada nuevo, y sobre todo porque basta con cocinar el pescado a cuarenta o cincuenta grados para que desaparezca. Una vez muerto, el anisakis se transforma en proteína y es completamente inocuo.

-¿Cómo va la costera del bonito?

-De momento bien, con cifras ligeramente superiores a las del año pasado en las mismas fechas. Está cerca, las descargas se hacen de forma regular y el precio se ha estabilizado. Ahora bien, con el bonito y con todas las especies hay que ir día a día, no se sabe lo que va a pasar mañana.

-Los patrones de buques de cacea denuncian que los pelágicos van a terminar con la pesca artesanal.

-El bonito que se vende en Avilés capturado a cacea, el arte más tradicional y sostenible y el que garantiza la mejor calidad, tiene una etiqueta que lo certifica. Es algo importante. El mar está lleno de pelágicos franceses e irlandeses que detectan donde están los artesanales y lanzan sus redes durante la noche, consiguiendo grandes capturas pero de escasa calidad, y no solo eso, sino que ahuyentan el pescado, y al amanecer los nuestros tienen que ir de nuevo en su busca. De ahí nuestro empeño en remarcar la calidad del bonito de Avilés pescado a cacea.

-El bonito va bien, pero en cambio el bocarte y la sardina brillan por su ausencia.

-La flota de cerco es muy reducida, y dadas las características de sus pesquerías desembarca las capturas en el puerto más cercano. Si el bocarte se queda al Este, los cerqueros van al Este y venden en el Este, pero aún puede aparecer, como sucedió el año pasado. Los barcos que faenan en Irlanda y Francia funcionan de otra manera. Son empresas itinerantes que venden donde más les interese, sin que la ubicación del puerto sea relevante, y captarlos depende de muchas circunstancias.

-¿Hay fuga de barcos?

-Es un concepto que no acabo de entender. Los barcos venden donde les interese, en función de la pesquería y de lugar donde han realizado las capturas. Aquí vienen barcos de otras comunidades y de otras nacionalidades, al igual que las dos parejas de arrastreros que hay en Avilés también descargan en ocasiones en otros puertos.

-¿Ve posibilidades de que se implante en Avilés el sistema de categorización de la merluza?

-A medio o largo plazo sí.

-¿Hay algún proyecto similar en marcha?

-Vamos a desarrollar en colaboración con el Idepa uno que consiste en controlar la trazabilidad interna del pescado, desde que es descargado del barco hasta que va a la cinta de subastas. El fin es ofrecer toda esa información en tiempo real a los compradores que están en la cancha y subirla a internet, lo que podría abrirnos la puerta a la venta online.

-¿Vender pescado por internet?

-Únicamente a los operadores autorizados que por cualquier motivo no puedan acudir a las subastas. Al público en general no le interesa, no entra en nuestro cometido como lonja y tampoco sería rentable. Además, para eso están los mayoristas y minoristas, que seguro lo hacen mejor y más barato. La rula solo vende a operadores autorizados, eso nunca va a cambiar.

-¿Qué diferencia a la Lonja de Avilés de otras rulas?

-La mayoría del pescado que entra aquí es del día, por lo que la frescura está garantizada. A partir de ahí, nuestra manera de gestionar el proceso, la manipulación y la exposición del producto, la higiene y nuestro alto grado tecnológico es lo que diferencia a la rula de Avilés de las demás.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos