El joven que mató al hermano de su novia en Avilés dejó su cartera en el lugar del crimen

Eduard González, en una foto difundida por la familia. / LVA
Eduard González, en una foto difundida por la familia. / LVA

El presunto agresor salía desde hace seis meses con la hermana menor del fallecido, con la que vivía en Bélgica

S. G. AVILÉS.

La Policía Nacional mantiene abierta la búsqueda del presunto autor del apuñalamiento del pasado sábado en Llaranes. El agresor, Eduard González, no tenía arraigo en Avilés. Vivía en Bélgica, donde convivía con la hermana menor del fallecido con la que salía desde hace seis meses.

La familia del fallecido se ha esforzado las últimas horas por dar publicidad a sus fotografías para ampliar la búsqueda policial. El agresor había llegado a la ciudad para pasar el fin de semana junto a la familia de su pareja, pero no le había dado tiempo de conocerla profundamente. «No sabemos cómo puede estar huido tanto tiempo si no sabe moverse por Avilés y mucho menos por Llaranes», decían ayer familiares de la víctima.

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Tras asestarle varias puñaladas con el cuchillo que había cogido instantes antes de la cocina del bar Milenio, huyó en dirección a Trasona, pero tras él dejó varias de sus pertenencias. Dentro del establecimiento quedó su chaqueta y en ella su cartera, con la documentación y las tarjetas. «Va con el poco dinero que pudiera tener en los bolsillos del pantalón, que no creo que fuera mucho porque el resto lo tiene confiscado la Policía Nacional», comentaba la familia del muerto.

Junto a él se llevó su teléfono móvil, con el que horas antes había hecho fotos y vídeos del concierto de Yiyo Sarante en Gijón. Pero este se encuentra apagado. Según apuntan las personas cercanas el presunto asesino lo apagó tras marcharse del lugar de los hechos. Él, como muchos otros, tenía abiertos varios perfiles en diferentes redes sociales, entre ellas Facebook e Instagram, que no dudó tampoco en cerrarlos para que nadie pudiera seguirle la pista. «Por la tarde estaban abiertos, de ahí pudieron sacarse algunas de sus fotos para compartirlas y que la gente le reconozca si se lo cruzan por la calle, pero a media noche vimos que los había cerrado y dimos parte a la Policía», recalca la familia.

Únicamente ha dejado abierta su cuenta en Instagram, aunque está protegida y tan solo puede ser vista por las personas que tiene agregadas, de todas formas, no ha tenido actividad en las últimas horas. «No debería estar muy lejos porque no tiene familia y amigos por aquí cerca, aunque no dudamos de que alguien le pudiera ayudar a escapar, ya nos planteamos de todo», concluyen.

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