«El poder notarial no decía que podía incorporar ese dinero a su patrimonio»

La abogada, el pasado jueves, durante la primera sesión del juicio. /DAMIÁN ARIENZA
La abogada, el pasado jueves, durante la primera sesión del juicio. / DAMIÁN ARIENZA

Fiscalía y acusación particular insisten en el «ánimo de lucro» de la abogada avilesina acusada de apropiarse indebidamente de 94.000 euros de un cliente

C. R.

El juicio contra la abogada avilesina acusada de haberse apropiado indebidamente de 94.000 euros de un cliente ha quedado visto para sentencia por la Sección Octava de la Audiencia Provincial después de que el fiscal mantuviera la acusación y la petición de pena de tres años de cárcel y el pago de una indemnización y una multa, al igual que la acusación particular, que solicita cuatro años de prisión, dos de inhabilitación profesional y una multa.

El fiscal afirmó que la existencia de un poder facultando a la letrada para cobrar la indemnización en nombre de su cliente «no decía que podía incorporar este dinero a su patrimonio». Rechazó las explicaciones de que esa cantidad fue para pagar los gastos y su minuta, porque «el cliente hizo sendas consignaciones de doce mil y seis mil euros el 18 y el 24 de junio de 2012, respectivamente, para provisión de fondos y los 94.000 euros los ingresó en 2013».

La acusación particular rechazó que hubieran pactado el pago de un 15% de la indemnización en concepto de minuta y censuró el «ánimo de lucro aplastante». «Estamos hablando casi de cien mil euros», subrayó el abogado Óscar González. «No firmó ni un recibo ni una hoja de cargo» e insistió en que el lapso de tiempo transcurrido entre que el cliente por primera vez se dio cuenta de que había cobrado menos de lo que constaba en el acuerdo firmado el 25 de mayo de 2015 en una asesoría y la revocación final del poder notarial a favor de la abogada, en octubre de 2016, fue por la relación de confianza entre ambos. «Un cliente siempre se fía de su abogado. Si te dice que este dinero es para el juzgado, tú te lo crees», dibujó el abogado.

La defensa de la letrada solicitó la libre absolución y aseguró que el querellante solo quería «enredar». Afirmó que siempre había estado informado de todo y que «los innumerables mails demuestran una relación constante y fluida que raras veces se da entre cliente y abogado». Añadió que la tributación de esos 94.000 euros demostraría que su clienta no se había apropiado indebidamente de esa cantidad.

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