El Poeta Juan Ochoa apuesta por el contenedor marrón

Escolares del colegio Poeta Juan Ochoa, concienciados con el medio ambiente. / MARIETA
Escolares del colegio Poeta Juan Ochoa, concienciados con el medio ambiente. / MARIETA

Los alumnos han rebajado en dos tercios el consumo de envases desechables

C. DEL RÍO AVILÉS.

De 1,300 kilos a 400 gramos. En el Colegio Público Poeta Juan Ochoa de La Luz están más que contentos con los resultados del reto 'Menos residuos en el recreo'. Lanzado en coincidencia con la Semana Europa de la Prevención de Residuos, celebrada entre el 18 y el 26 de noviembre, han logrado reducir el número de tetrabriks y envases de plástico consumidos en el recreo por los trescientos alumnos. Solo hay que echar un ojo a la báscula: del kilo y trescientos gramos de material que se pesaron el primer día se logró bajar hasta los cuatrocientos gramos del último. ¿Consecuencia? El proyecto ha salido tan bien que se ha dejado la etiqueta de 'reto' por el camino para incorporarse como hábito en las rutinas del colegio.

Cinco minutos antes de que se termine el recreo, suena la música por los altavoces del edificio y los estudiantes saben que es hora de ponerse a recoger todo plástico o envase que haya quedado en el patio. Los depositan todos en una bolsa de basura y lo pesan. «¿Cuánto pesa? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto pesa?», varias voces infantiles preguntaban insistentemente durante la semana del reto. Se notaba que se lo habían tomado muy en serio. El objetivo de cada día era rebajar el peso de la jornada anterior o, explicado de otra forma, reducir los residuos que se tiraban al contenedor amarillo y aumentar los que van al marrón, los orgánicos. No solo se ha logrado, sino que ha traído aparejado dos consecuencias muy positivas. Por un lado, «el patio queda como los chorros del oro» y, por otro, entre los tentempiés de los estudiantes ahora abundan más los bocadillos y las frutas que los zumos, yogures y otros productos procesados. De esta forma, se enlaza también con el proyecto de salud que se aborda siempre en el centro durante el primer trimestre del año

«El reto les ha encantado», resume la directora del centro, Dolores Campo, quien explica el ansia del alumnado por saber cuánto habían logrado reducir los residuos cada día. El primer día sin báscula, un peso que había traído la propia directora de su casa, los estudiantes enseguida lo echaron de menos.

Los 1,3 kilos de plásticos y tetrabriks diarios han quedado reducidos a 400 gramos

Con esta iniciativa el colegio Poeta Juan Ochoa vuelve a destacar por su compromiso con el medio ambiente. Ya en 2013, el Consorcio para la Gestión de Residuos Sólidos en Asturias (COGERSA) entregó al colegio de La Luz la placa que lo acredita como Centro RRR, es decir, con un máximo nivel de compromiso con el reciclaje. Como piensan en el colegio, «mucha gente pequeña en lugares pequeños haciendo cosas pequeñas puede cambiar el mundo». Ellos ya predican con el ejemplo.

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