«No es posible entender Portugal sin España, y lo mismo al revés»

Manuela Mendonça, que acaba de recibir la Orden de Alfonso X el Sabio, ayer en La Granda. / MARIETA

Manuela Mendonça, presidenta de la Academia Portuguesa de la Historia, destaca la relación histórica entre ambos estados

M. PICHEL AVILÉS.

Los Cursos de La Granda suponen una referencia en la actividad cultural de Asturias en el verano, por la relevancia de los eruditos que reúne y los temas que tratan. Una de las prioridades que se marcaron desde el principio fue acercar dos realidades vecinas, pero acostumbradas a vivir de espaldas la una a la otra, como son las de España y Portugal. Así, Manuela Mendonça, actual presidenta de la Academia Portuguesa de la Historia, habitual desde hace tres lustros en la propuesta académica que acoge el chalé a la vera del embalse gozoniego, hoy propiedad de Arcelor, dirige uno de los seminarios clave, cuya intención es profundizar en el conocimiento mutuo de los estados ibéricos, este año bajo el epígrafe 'Grandes personajes de Portugal en España y de España en Portugal'. Una relación histórica mucho más estrecha de lo que puede parecer a simple vista, puesto que, como recuerda la especialista en Historia Medieval, «no es posible entender Portugal sin España, y lo mismo al revés».

En reconocimiento a su actividad académica, y su apuesta por el hermanamiento entre ambos países, Manuela Mendonça ha sido recientemente galardonada con la Orden de Alfonso X el Sabio, que concede el Ministerio de Educación y Cultura. «Ha sido un honor, y una sorpresa de mis amigos españoles», agradece Manuela. Un agradecimiento que extiende a todos los que hacen posible la celebración de los cursos de verano de La Granda, «a los que realizan el esfuerzo para que año tras año sea posible venir aquí». Una cita ineludible, «que para nosotros es casi un mito», asegura.

Junto a ella, participan este año académicos portugueses como María Margarida Garcez Ventura, María de Fátima Reis, Marion Reder, Miguel Correa Monteiro y Joao Luis Cardoso; y por la parte española, Fernando Álvarez Balbuena, Hipólito de la Torre, Emilio de Diego y José Antonio Rodríguez Montes. Como dijo Juan Velarde, presidente de los cursos y de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, en el acto de inauguración del curso, «somos dos países hermanos, sus problemas son los nuestros».

«Es una alegría volver a La Granda, es algo que hemos heredado de nuestros maestros»

Intercambio

«Es una alegría volver a La Granda, es algo que hemos heredado de nuestros maestros. Para nosotros estos cursos son un momento de intercambio, para aprender historias, enriquecer nuestro bagaje desde puntos de vista diversos, con aspectos que muchas veces no se dan a conocer para el gran público, y que permiten el conocimiento mutuo», asegura Manuela. Y ahondar en la interconexión histórica entre ambos países, entre la época medieval y la contemporánea, como abarca la programación del curso, que comenzó con una conferencia de Fernando Álvarez Balbuena, miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos, sobre el conde asturiano Alfonso Henríquez, casado con una princesa portuguesa.

«Hay numerosos momentos en que la historia de ambos países se entrelaza, desde las monarquías hasta cuestiones de la gente común, la vivencia de lo cotidiano», explica la presidenta de la Academia portuguesa, que apunta a la independencia portuguesa el comienzo de esa visión de estar de espaldas un país del otro, pese a compartir 1.200 km de frontera ('la raya', en un lado, 'a raia', en el otro) en la que el intercambio y el paso de personas de un lado a otro fue continuo, mucho antes de que la Unión Europea permitiese el libre tránsito. «¿Qué es la frontera? Tiene dimensión política, geográfica, sociológica», se pregunta. «En Portugal hay un refrán que dice 'de España, ni buen viento, ni buen casamiento'», bromea Manuela, lisboeta, que en su infancia visitaba todos los años España en una fecha significativa, el 1 de diciembre, en que se festeja la recuperación de la independencia por su país.

Dos países de acogida para los visitantes de uno y otro lado, «siempre recibimos bien a los españoles y nos sentimos muy bien recibidos aquí», afirma Manuela. Y que entre esas diferencias que aún hoy mantienen, se encuentran los gobiernos que se han formado en uno y otro lado, y su forma de intentar la salida de la profunda crisis económica que ambos vivieron. «En dos o tres años podremos ver los resultados de estas políticas», estima la profesora, que ve en una hipotética unión de ambos países en una confederación ibérica, una cuestión política de complicada resolución.

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