«Con precios más bajos, el PEPA tendría una mayor demanda»

La tercera fase del PEPA apenas tiene ocupación / MARIETA
La tercera fase del PEPA apenas tiene ocupación / MARIETA

En 2015, Sepides ofreció una rebaja de las parcelas de la tercera fase del parque, que siguen sin convencer a los empresarios

R. A. AVILÉS.

El Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA) es hoy el área industrial más atractiva de la comarca y prácticamente la única que ofrecer parcelas urbanizadas y listas para acoger nuevas empresas, pero cuenta con un importante handicap: el elevado precio de los terrenos. Según los datos del Instituto de Desarrollo Económico del Principado, el Idepa, aún quedan disponibles una docena de parcelas, la mayoría de ellas superan ligeramente el millar de metros cuadrados, aunque también las hay de mayor tamaño, llegando incluso a los 14.000 metros. Mientras que las dos primeras fases están casi a pleno rendimiento, la tercera, en la falda de Valliniello, apenas ha tenido aceptación.

En el primer proceso de venta se partía de unos precios de 165 euros el metro cuadrado, que la SEPI rebajó hasta en un 38% hasta los 102 euros por metro e algunas fincas hace dos años. A pesar de esa merma, siguen sin convencer a los empresarios. «Con mejores precios, habría una mayor demanda», considera el concejal de Promoción Económica del Ayuntamiento de Avilés, Manuel Campa, que también lamenta el hecho de que se haya perdido una interlocución más directa con Sepides que podría ayudar a terminar de comercializar estos terrenos.

Desde la marcha del popular Joaquín Aréstegui como delegado de Sepides en Asturias y gestor del PEPA, todo pasa por Madrid. «Que no haya una persona aquí dificulta las cosas», reconoce Campa, que se ofrece para ayudar a la venta de estas parcelas.

No es el único problema con el que se topan los empresarios que se interesan por este estratégico enclave en el que se aglutinan la Manzana del Acero y el centro de I+D de ArcelorMittal, además de empresas como el grupo Daniel Alonso o Asturfeito, además de DXC, la antigua CSC. Esta recibió varias ofertas para instalarse fuera de Avilés antes de ocupar una planta de uno de los edificios gemelos del parque empresarial, propiedad también de Sepides. La negociación con la sociedad pública fue complicada y hubo tiranteces que pusieron en riesgo la permanencia de la compañía tecnológica en la ciudad, ya que se hacía necesario realizar unas reparaciones en el inmueble que se demoraron durante meses.

«Hay que tener una capacidad de respuesta más rápida», señala Campa, que pide mirar hacia el futuro. «Quizás vender a precios más bajos no tenga el retorno económico esperado cuando se hizo la inversión, pero es una forma de crear riqueza en la zona, y eso luego vuelve a retornar de muchas maneras en forma de impuestos a las arcas públicas », expone.

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