El presidente de Alcoa no concreta un plan industrial para la planta de Avilés

Actividad ayer en la fábrica de Alcoa en Avilés. / MARIETA

Rubén Bartolomé anuncia al comité de empresa una inversión en mantenimiento, descarta la venta de la fábrica y condiciona la producción a la tarifa eléctrica

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Ni plan industrial ni venta, sólo las incertidumbres habituales vinculadas con la tarifa eléctrica. Es el panorama que ayer dibujó el presidente de Alcoa España, Rubén Bartolomé, después de sendas reuniones con el comité de empresa de la planta de Avilés y una delegación de USO.

El resumen de ambas reuniones se concreta en cuatro grandes ideas. La primera es que la dirección descarta la venta de las instalaciones de Alcoa en Avilés; la segunda es que se termina la política de contención del gasto y se invertirá un mínimo en mantenimiento, un aspecto que venían reclamando el comité de empresa desde hace años. De hecho, ayer se avanzó que en lo que resta de ejercicio se invertirá un millón de euros para arreglar la cubierta de la nave tres de electrólisis.

La tercera conclusión es que la dirección sigue sin presentar ni abordar un plan industrial que despeje incertidumbres sobre el futuro de las instalaciones. Y la cuarta es que los costes energéticos atenazan el futuro de la planta con un modelo, el de subasta eléctrica, que impide cualquier planificación. Con el mercado recuperándose ligeramente, la imposibilidad de realizar previsiones a corto y medio plazo dificulta que la dirección estudie un incremento de la producción en la planta de Avilés.

En los próximos meses se incorporarán tres técnicos para abordar los problemas de la plantaLa primera inversión será un millón de euros para arreglar el techo de electrólisis tresLa empresa destaca «el ambiente constructivo» en unos encuentros «frecuentes»

Un portavoz de la empresa destacó el «ambiente constructivo» de ambas encuentros, recordando que la dirección mantiene contactos habituales y frecuentes con los sindicatos.

El encuentro con el comité de empresa había sido planteado por los sindicatos a raíz de los problemas en el mantenimiento en la fábrica, sobre todo los surgidos a raíz del cambio de proveedor de cok, una materia prima que se utiliza para fabricar los ánodos utilizados en la electrólisis aplicada en la producción de aluminio.

En la reunión, Rubén Bartolomé explicó que se había producido un cambio en la gestión interna. La compra de materia primas se había transferido de cada planta a una dirección de compras que busca las mejores oportunidades, con el asesoramiento de un comité de excelencia.

Según explicó el comité de empresa en una nota de prensa, «hasta ahora veníamos trabajando con Conoco Phillips 66 que es bajo en azufre para cumplir con la legislación pero el fabricante se va a orientar en la fabricación de baterías con lo que ha anunciado un recorte de producción de 40.000 toneladas en dos años que junto con la subida de precio debido a la alta demanda que tiene se tuvo que plantear el cambio de coque».

En ese momento se optó por un suministro de coque alemán (75%) y de origen brasileño (25%) con la idea de conseguir las emisiones contaminantes dentro del rango legal. Sin embargo, tal como recordaron los sindicatos, la decisión provocó un «número excesivamente alto» en las incidencias con los ánodos, que provocó la denuncia del comité. Posteriormente, se optó por el cok exclusivamente alemán, normalizándose la situación. En el encuentro de ayer, desde la dirección se reconoció la existencia de un error en la planificación y que el cambio de suministrador debería haberse organizado de manera progresiva y no de golpe.

Bartolomé también avanzó que en los próximos meses se trasladarán a Avilés tres técnicos (uno de ánodos y dos de procesos productivos) para abordar los problemas existentes en la planta y contribuir a su solución. De igual manera, se negó la existencia de cualquier restricción en mantenimiento y señaló que la empresa ejecutaría las inversiones necesarias para su actividad y también para la seguridad de los trabajadores. El comité de empresa se reunirá el próximo agosto con el vicepresidente de operaciones de Alcoa Europa, Kai Rune Heggland, para profundiza en la situación de la planta.

La dirección de la empresa mantuvo el mismo tono en el encuentro con la sección sindical de USO en Alcoa en la que el equipo liderado por Sergio Sobrido estuvo acompañado por Raúl Montoya, secretario de Acción Sindical en la Federación de Industria estatal de USO. A la salida de la reunión, Sergio Sobrido recordó que «la dirección no puede comprometer inversiones con el actual marco energético. La subasta eléctrica genera un efecto perverso que dificulta la planificación de las inversiones a medio y largo plazo». De igual manera descartó expresamente la posibilidad de venta.

«Efecto perverso»

Sobrido destacó que la dirección de Alcoa se comprometía a mantener la actividad productiva en la ciudad, si bien no había un plan industrial sobre la mesa. «No existe un horizonte de aumentar la producción», aseguró el líder sindical que recordó como la compañía también debía luchar contra las operaciones de los operadores que adquieren materias primas cuando los mercados baja y las venden cuando suben, ocupando mercado a la compañía».

Rubén Bartolomé expuso ante los representantes de USO la importancia del sector del aluminio en España, donde genera 140.000 empleos en toda su cadena: desde la producción a la transformación y donde Alcoa ocupa una posición «no monopolística» desde la que suministra materia prima a todas las empresas del país.

Por su parte, Raúl Montoya expresó su preocupación por el mantenimiento de la subasta de paquetes de interrumpibilidad o subasta eléctrica. «Aún no tenemos fechas, se apunta a que podría ser antes de noviembre, pero no se sabe nada ni las condiciones», afirmó. Montoya desveló que en una reunión con el secretario de estado de Energía, Daniel Navia, manifestó un «compromiso del gobierno» para modificar el sistema, pero sin concretar nada. «El ministro de Industria, Álvaro Nadal, avanzó que se eliminaría el impuesto de las renovables y habrá una ayuda a las empresas electro intensivas, pero aún no se sabe cómo».

Ante esta incertidumbre, USO prepara un documento que presentará en los próximos meses a todos los grupos del Congreso de los Diputados para que se adopten medidas concretas para ayudar a las empresas. «No podemos olvidar que estas compañías necesitan inversiones constantes y altas, la subasta energética es un juego a la ruleta rusa que impide su planificación y hace peligrar el empleo», aseguró.

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