El primer bonito a 300 euros

Los túnidos, preparados para su venta en la rula./ MARIETA
Los túnidos, preparados para su venta en la rula. / MARIETA

Alimerka se hace con la primera tina y la mayor parte de los 7.100 kilos a un precio medio de 17,50 en el inicio de la costera

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

El bonito del norte abrió ayer su costera con un precio histórico: 300,20 euros para los primeros 122 kilos descargados en la rula de Avilés, el precio más alto pagado nunca, según se comentaba ayer, y que justificaba plenamente los aplausos de la tripulación del 'Esmeralda III' y 'Berriz Amatxo' cuando uno de sus patrones, Fidel Álvarez Garaot, les informaba del resultado de la venta celebrada a las seis y media de la mañana en Nueva Rula de Avilés. «Con estos precios vale la pena salir a por el primer bonito», comentaba Garaot, que el pasado 28 mayo se hacía a la mar a la búsqueda de los cardúmenes.

Con todo, el precio de las diferentes operaciones fue muy diferente. Después de que la cadena Alimerka adquiriese esta primera tina (122 kilos, en números redondos) integrada por los ejemplares de mayor tamaño; los precios se redujeron de manera sustancial. El segundo lote se lo llevó Carrefour a un precio de 17,45 euros el kilo y la tercera operación se cerró con el marcador a 15,95 euros el kilo. El Corte Inglés y la pescadería Mar de bien también se hicieron con lotes.

En total, según los datos de Nueva Rula de Avilés, en el primer día de costera se subastaron 6.800 kilos con un precio medio de 17,50 euros. Aunque, posiblemente, hoy lleguen a las pescaderías a un precio más reducido.

«Habíamos calculado el precio para hacernos con el primer bonito, una tradición que teníamos y que perdimos el año pasado», comentó Armando Prendes, responsable de pescaderías de Alimerka. Hoy martes pondrá en sus tiendas de Asturias y Castilla León unos 5.500 kilos a un precio que oscilará entre los 13 y los 15 euros, según sus primeras estimaciones en la cancha de la rula avilesina.

Experto en el 'campanu'

Fidel Álvarez Garaot y su hermano Iván son expertos en capturar el primer bonito del norte. «El campanu del mar», como le gusta llamarlo al que fuera presidente de la Cofradía de Pescadores Virgen de las Mareas de Avilés.

Los dos hermanos y su cuñado Jesús Antonio Suárez 'Suso' son los armadores del 'Esmeralda III' y 'Berriz Amatxo'. Salvo contadas excepciones, protagonizan siempre la fotografía del primer bonito del año. Zarparon el pasado 28 de mayo junto con el 'Nuevo Chisu', con base en Laredo, Cantabria. «No lo escribas con te equis, que no somos vascos», bromea Juan José Barranda Miguel que, junto con su hermano Álvaro, es el armador. En otras dos ocasiones anteriores ya acordó salir con los hermanos Álvarez Garaot en busca del bonito norte.

Este año, la marea les llevó hasta cerca de las Azores. «Llegamos a estar a unas 200 millas de San Miguel», comenta Juan José Barranda. Las estimaciones de Álvarez Garaot es que han navegado unas ochocientas millas, lo que sería un tercio de la travesía del Atlántico.

«Tuvimos buen tiempo y mucha suerte», resumen. Una vez que localizaron los cardúmenes, en cuatro días llenaron sus bodegas: 'Esmeralda III' unos 2.100 kilos; 'Berriz Amatxo', 2.400 kilos y 'Nuevo Chisu', unos 2.500 kilos. Los barcos acordaron subastar conjuntamente sus capturas para favorecer la puja de los compradores. Es una práctica habitual y que permitió sacar a la cancha los lotes agrupados por tamaños antes que por embarcaciones: grandes, medianos y monos o pequeños.

La buena mar siempre ayuda al estado de los ejemplares. Nada más salir de la mar, los túnidos se conservan cubiertos por hielo. Una mar agitada provocará golpes en la piel y una mala imagen, lo que daña a su cotización final. No sucedió así en esta marea, con la consiguiente repercusión en los precios finales.

Los tres utilizan artes artesanales, la pesca al curricán. Cada pieza de bonito es capturada de manera individual y trasladada a la tina hasta su llegada al puerto. El sistema evita la captura de otras especies y también permite el descarte inmediato de ejemplares que no tengan el tamaño deseado. «Frente a esto, la gente tendría que ver las descargas de los barcos pelágicos, del arrastre. Esquilman con todo y no dejan nada vivo», aseguraba ayer Fidel Álvarez.

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