El Principado abre una investigación por el mal olor del miércoles en Avilés

La Cámara, anteayer durante el episodio de mal olor. /  MARIETA
La Cámara, anteayer durante el episodio de mal olor. / MARIETA

La Consejería de Medio Ambiente, que ayer envió técnicos a la ciudad, afirma que no detectar anomalías en la industria del entorno

J. F. G. AVILÉS.

¿De dónde procedía el hedor que a media tarde del miércoles invadió el centro de Avilés y fue percibido hasta en Salinas? La pregunta sigue sin respuesta. La Consejería de Medio Ambiente ha abierto una investigación, con personal sobre el terreno, que hasta el momento no ha constatado «que se haya producido alguna anomalía en la industria localizada en la zona».

La alarma saltó sobre las siete de la tarde. La Policía Local, el 112 y este periódico recibieron multitud de llamadas en las que el interlocutor denunciaba un fuerte olor que todos definían como «químico», «industrial» y también como «a huevos podridos», expresión que invitó a pensar a que podría tratarse de algún derivado del ácido sulfúrico, compuesto que emplean en sus procesos algunas industrias asentadas en la comarca.

El 112 movilizó una dotación de bomberos equipada con explosímetro, dispositivo que detecta la presencia de determinados gases, sin que las mediciones realizadas en distintos puntos de la ciudad diesen resultados positivos, ni relativos a la sustancia que provocaba el hedor y menos aún que apuntasen a una posible fuente. Tampoco las estaciones medidoras de la red pública ni de la del puerto detectaron pico alguno de algún agente contaminante, si bien no todas reistran todos los agentes. También hay medidores instalados en los focos de emisión, cuyos resultados no se han hecho públicos.

Las estaciones de la red pública no registraron ningún 'pico' de los agentes que miden

Las miradas se concentraron en las baterías de ArcelorMittal, protagonista de numerosos episodios contaminantes como el registrado en abril del año pasado, una fuga de trióxido sulfúrico que provocó varios casos de irritación de vías aéreas. Ayer, algunos de los interlocutores aseguraron sentir síntomas similares. La multinacional del acero aseguró que no tenía nada que ver en el asunto -«hemos revisado la instalación y no hay ninguna anomalía» manifestó un portavoz- y lo mismo hicieron otras empresas, algunas con el argumento de que no utilizan ácido sulfúrico en sus procesos.

El Colectivo Ecologista exige al Principado que determine y sancione al responsable del incidente, que a día de hoy sigue sin nombre. Lo cierto es que el episodio generó cuando menos malestar, si no alarma, en gran parte de la población, que cada vez con la voz más alta reclama mayor control sobre las emisiones industriales contaminantes.

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