El Principado pide «un transporte más ecológico» en un plazo de veinte años

Santiago Rodríguez Vega, José Manuel Rico, Elena Marañón y Jorge Alcázar, ayer, antes de la mesa redonda sobre cambio climático. /  MARIETA
Santiago Rodríguez Vega, José Manuel Rico, Elena Marañón y Jorge Alcázar, ayer, antes de la mesa redonda sobre cambio climático. / MARIETA

Elena Marañón, directora general de Prevención y Control Ambiental, aconseja potenciar la 'economía circular' en la lucha contra el cambio climático

C. DEL RÍO AVILÉS.

Elena Marañón, directora general de Prevención y Control Ambiental del Principado, pronosticó ayer un «cambio» en la movilidad «de aquí a veinte años» motivado por el aumento de las emisiones de dióxido de carbono procedente del transporte, las calefacciones y la industria. Planteó, por tanto, un «transporte más ecológico y una producción de electricidad con mayor participación de fuentes de energía alternativas» y aconsejó tanto el giro hacia una agricultura más ecológica que reduzca el uso de fertilizantes y pesticidas como la potenciación de la llamada 'economía circular', por la que «aumentamos la eficiencia de nuestros recursos y aprovechamos los residuos».

La directora general de Prevención y Control Ambiental lo planteó en la mesa redonda 'El cambio climático y su influencia en el medio marino. Extracción de recursos biológicos y minerales. Explotación turística', la última del ciclo 'En los Reinos de Kraken', organizada por la asociación cultural La Serrana, en el hotel 40 Nudos.

Junto a ella, en la mesa, estuvieron José Manuel Rico, decano de la Facultad de Biología de la Universidad de Oviedo, Santiago Rodríguez Vega, presidente de la Autoridad Portuaria de Avilés, y Jorge Alcázar, biólogo de la dirección general de Pesca.

Fue Manuel Rico quien puso blanco sobre negro en el asunto del cambio climático. Aclaró que siempre ha existido y es, de hecho, una «característica peculiar de nuestro planeta», pero la acción humana desde la Revolución Industrial ha acelerado este proceso natural y, por tanto, sus efectos perversos. El sistema climático está cada vez más «desequilibrado» y se dan con mayor frecuencia «efectos meteorológicos extremos, como grandes temporales o sequías, la frecuencia de las inundaciones, la extensión de los incendios o el agotamiento de los sistemas agrícolas».

La buena noticia es que «podemos hacer algo para frenarlo porque somos los causantes» y advirtió que «estamos extrayendo de manera abusiva los recursos del planeta y los deshechos».

Fuga de especies marinas

Jorge Alcázar señaló que «la pesca es dinero» y que «de las novecientas especies de Asturias, 110 son explotables y solo quedan 75». Ocurrió con el besugo, está pasando con el calamar desde mediados de los noventa y el abadejo, «una especie nórdica que viene en invierno a desovar este año casi ha desaparecido». La culpa de la marcha de muchas especies móviles y de la desaparición de las fijas es del calentamiento del agua que atrae hasta el caladero Cantábrico especies típicas del Mediterráneo «menos comerciales» y ni siquiera en la cantidad necesaria para cubrir el hueco de las que han desaparecido «porque no se dan las condiciones para que se instalen».

Por su parte, Santiago Rodríguez Vega señaló que Puertos del Estados junto con la Agencia Estatal de Meteorología ha venido monotorizando la situación y haciendo mediciones todos estos años por la vulnerabilidad de los puertos a fenómenos como el oleaje y el nivel del mar. Además, aportó algunos datos de este estudio como la predicción de que el nivel del mar podrá aumentar entre 17 y 35 centímetros hasta 2050 y la variación de la temperatura superficial subir entre 0,4 y 0,9 grados.

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