«Hay problemas de convivencia, pero La Luz ya no es un barrio peligroso»

Carmen Martínez sonríe en una calle de La Luz. / MARIETA
Carmen Martínez sonríe en una calle de La Luz. / MARIETA

Carmen Martínez, presidenta de la Asociación de Vecinos de La Luz: «Los episodios de 2014 fueron algo puntual ocasionados por unas familias de fuera de aquí que finalmente se marcharon»

J. F. GALÁN AVILÉS.

Carmen Martínez García abandona la presidencia de la Asociación de Vecinos de La Luz, un barrio nacido en la década de los cincuenta al amparo de la antigua Ensidesa en el que viven unos 9.000 vecinos. Muchos aún mantienen fresca en la memoria los turbulentos episodios vividos en 2014, protagonizados por unas familias que, ante la presión social, terminaron yéndose del barrio.

-Llama la atención que la puerta de la sede de la asociación está cerrada con dos candados.

-Nos han roto la cerradura varias veces. Hay un grupo de chicos que vienen a refugiarse aquí y nos causan destrozos en el mobiliario y en las paredes, de ahí que hayamos puesto un segundo candado, para al menos ponérselo un poco más difícil.

-¿La falta de seguridad sigue siendo un problema en La Luz?

-Ahora ya no. Las familias conflictivas que en 2014 ocasionaron graves problemas se han ido, y desde entonces la cosa se ha calmado mucho. Es cierto que sigue habiendo robos en bares, como en cualquier otra parte de Avilés, pero no se puede decir que La Luz sea un barrio peligroso. Fueron unos hechos puntuales.

-¿Se ha recuperado la convivencia?

-El mayor problema que tenemos en estos momentos son una serie de familias que viven en pisos de alquiler que no respetan las normas básicas de convivencia. Ponen la música a todo volumen a altas horas y molestan al resto de los vecinos, hasta el punto de que algunos están pensando en marcharse.

-¿Han puesto denuncia?

-Sí, pero hasta el momento no han dado resultado.

-¿Hay más vigilancia policial como solicitaron en 2014?

-Puede que un poco más sí que haya, pero lo que hace falta es una pareja de policías patrullando a pie, como llevamos años reclamando. Además de la labor preventiva también contribuirían a que se observasen normas básicas de convivencia, como recoger los excrementos de los perros. Muchos propietarios lo hacen, pero otros muchos no.

-¿Por qué abandona la presidencia de la asociación?

-Llevo cuatro años al frente de la asociación y otros diez, desde 2004, en la junta directiva, y estimo que ha llegado el momento de que alguien coja el relevo, de que otra persona con ideas nuevas tome las riendas. Parece que nosotros ya no llegamos a la gente, y a lo mejor lo que hace falta son ideas nuevas.

-¿Falta participación?

-Sí. A las actividades que organizamos, como por ejemplo el club de lectura, las proyecciones que realizamos en la Casa de Cultura, que por cierto ha sido muy bien equipada, o los talleres acude bastante gente, pero falta participación activa, involucrarse más en el día a día de la asociación.

-¿Habrá relevo?

-Afortunadamente sí. La gente que forma pare de la actual junta directiva está preparando una candidatura, y a lo mejor alguien nos sorprende y presenta otra. Ojalá sea así. El plazo de presentación seguirá abierto hasta el 8 de marzo, y la asamblea está señalada para el 12 del mismo mes.

-¿Va a continuar como socia?

-Por supuesto que sí, y siempre que me lo pidan echaré una mano en todo lo que pueda.

-¿Cómo ha sido la experiencia?

-Positiva. Estar en la asociación me ha permitido conocer a mucha gente, me voy satisfecha del trabajo realizado.

-¿Alguna decepción?

-Lo de 2014 fue muy gordo, esto parecía el Bronx. Fueron meses muy complicados, hasta el punto de que tuvimos que convocar una concentración a la que solo acudieron unas trescientas o como mucho cuatrocientas personas, muchas de ellas de fuera del barrio. Aquí somos unos 9.000 vecinos. ¿Dónde estaban todos los demás?

-¿Le quedan asignaturas pendientes?

-No haber podido resolver esos problemas de convivencia. Cuando un vecino te llama a las doce de la noche y te dice que el de al lado hace tanto ruido que no le permite dormir y ves que aunque llames a la policía y a los servicios sociales la cosa no cambia, te genera insatisfacción.

-El año pasado se quedaron sin las fiestas de San Pablo.

-Al margen de que resultan muy costosas y requieren mucho trabajo, hace dos años, cuando las trasladamos a la calle Narváez, en el entorno de la biblioteca, hubo gente que protestó pese a que salieron muy bien. Decían cortar la calle, cosa que no se hizo, porque siempre se mantuvo un carril abierto, causaba molestias y perjudicaba a los negocios. Algunos hasta se borraron de la asociación. Lo paradójico es que el año pasado también hubo gente que se dio de baja porque no hubo fiestas. Eso te entristece. Una asociación de vecinos es mucho más que una mera comisión organizadora de fiestas, y parece que no todo el mundo lo valora así.

-¿Qué más necesidades tiene el barrio?

-En algunos aspectos el mantenimiento general es deficiente. Y es una pena, porque se gastó mucho dinero en rehabilitar el barrio. Me refiero a baldosas y alcantarillas sueltas, bancos y escaleras deterioradas y cosas así, sencillas de solucionar.

-¿Y el transporte público?

-Pasamos de tener cuatro a tres autobuses a la hora, y se nota mucho. Al menos se podría incrementar la frecuencia del que va al hospital. Hay uno a la hora, y se agradecería mucho que fuesen dos.

-¿Qué acogida ha tenido la normativa que facilita instalar ascensores?

-La realidad es que no se ha instalado ninguno. Y es una pena, porque aquí vive mucha gente mayor a la que le cuesta mucho subir y bajar tanta escalera. Algunos hasta se han tenido que ir a vivir a otros sitios en los que encuentran pisos con ascensor, la mayoría a Villalegre, aunque también hay que decir que gracias a los edificios que se construyeron hace unos años ha venido a vivir a La Luz bastante gente joven, lo cual siempre es positivo.

-¿Cómo es la relación con el Ayuntamiento?

-Bastante buena aunque ahora, con la sede electrónica, no contestan a las solicitudes que metemos por registro, y entonces no sabes muy bien qué hacer. Estamos pendientes de que se rehabiliten las antiguas viviendas de los maestros con los fondos DUSI y se destinen, como han dicho, a alquileres asequibles para gente joven, de que se pinte el polideportivo y de que se solucione el problema de inundaciones que tiene el campo de fútbol y se construya el aparcamiento aledaño, una vez el Ministerio ya ha cedido el terreno. También de que se rehabilite el Camino de La Luz y se reparen las aceras en el entorno de los huertos, que están muy machacadas.

-¿Cuáles son las prioridades para este año?

-Que se acometan esas obras, en algunos casos pendientes desde hace años, y que se constituya una nueva junta directiva en la asociación. Creo que hacemos una labor muy necesaria.

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