«Procede aplicar los 25 años cárcel», afirma la abogada de la familia Amores

Tanto María Martín como el letrado de Julio Pardo esperan con inquietud la sentencia tras el «contundente» veredicto del jurado popular

C. R. AVILÉS.

La abogada de la familia de Ascensión Amores, María Martín, y el del acusado, Félix Guisasola, coincidieron ayer en el mismo adjetivo para el veredicto del jurado que el lunes consideró a Julio Pardo culpable de un delito de asesinato: «contundente». Si bien para uno y otro no significan lo mismo.

El letrado ovetense que defiende al confitero de La Duquesita, que confiaba en que el jurado apreciase algún atenuante o eximente, prefiere esperar a la sentencia para pronunciarse. Quiere leer y estudiar el fundamento del veredicto y valorar entonces con la familia las posibilidades de recurso. «Hay que tener en cuenta que iría al Tribunal Supremo, donde se analizan cuestiones muy técnicas. Habrá que mirarlo bien», afirmó.

Confirmó su intención de pasar a ver a su cliente uno de estos días por la cárcel de Villabona y comentar un veredicto que, en cierto modo, le sorprendió «porque el juicio no salió mal».

Diametralmente opuesta es la postura de María Martín, que representa a la familia de Ascensión Amores. Su experiencia en otros jurados le permitió calificar como «contundente» y «exhaustivo» el razonamiento del veredicto. Reconoció que la larga deliberación llegó a inquietarla, pero «luego entendí que el trabajo había sido muy minucioso».

Confió, además, en que el juez aplique la pena máxima a Julio Pardo. «Hay argumentación probada suficiente para sujetar un agravante mixto de parentesco y de género, pero su aplicación depende ahora del magistrado. Todo indica que así será, máxime si tenemos en cuenta que para llegar a los veinticinco años no necesitamos los dos agravantes», expuso.

El jurado popular declaró culpable el lunes a Julio Pardo del asesinato de su mujer, con los agravantes de parentesco y género, el 26 de enero de 2016. Sus nueve miembros comenzaron las deliberaciones a las once y media de la mañana y se dio lectura pública del veredicto pasadas las nueve de la noche en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo.

Allí durante cuatro días, de lunes a jueves, se juzgó a Julio Pardo. A lo largo de los tres primeros días declararon familiares, policías, vecinos, clientes, médicos-forenses y psiquiatras. Varias horas de testimonios que sirvieron a las cuatro acusaciones para ratificarse en su postura inicial: que Julio Pardo había asesinado a su mujer con alevosía y ensañamiento. Se han solicitado además diez años más de libertad vigilada, la prohibición de vivir en Asturias y el pago de indemnizaciones por valor 450.000 euros a los padres y cinco hermanos de la víctima.

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